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Inicio / Cuenteros Locales / larsencito / Rosa palo

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Rosa palo
Cibrán y yo estamos en las traseras del instituto cerca de un ángel azul de escayola desahuciado bajo un árbol. Estamos de rodillas en el suelo y hacemos agujeros con las manos sobre un suelo polvoriento. Tal vez queremos plantar algo. El calor parece que pesa y la luz es amarilla como en un western. Tenemos las uñas doloridas porque entre la arena hay pequeñas piedras afiladas, nuestras manos están blancas y los labios secos. Hace tiempo que no hablamos y trabajamos pensando que nuestro plan se ha convertido en una tortura al pasar de la teoría a la práctica. Algo de resentimiento difuso flota en el aire como insecto. Sabemos que nuestro trabajo es inútil, pero no vamos a abandonar. Entras en escena y sin proponértelo te recortas ajena a ese desierto con una frescura de paisaje verde y húmedo. Llevas un vestido rosa palo con un escote -no sé si su nombre técnico es palabra de honor o perdóname señor-, pero lo importante es que deja ver tu hombro derecho moreno y sensual. Sospecho que tu hombro es el centro del sueño. Hablas segura y rápido. Nos cuentas que tu labor es agotadora porque intentas ayudar a tu nuevo jefe, pero que él no se deja y se empeña en dilapidar su don. Yo recorro el hombro y subo por tu cuello y tengo la certeza de poder contar los latidos en tu carótida. Te tienes que marchar a seguir vigilándolo. Siento envidia. Tus palabras son neutras, enunciativas e impersonales y aun así me duele tener que compartirlas con Cibrán. Repaso tu vestido rosa palo y descubro que la falda tiene esas marcadas arrugas típicas de conducir. Te acortan la falda. Me caen bien esas arrugas. Intento bajar de las rodillas y recordar que calzado llevas y me dan ganas de decir que unos botines marrones con flecos, pero es mentira porque de la rodilla no bajé en el sueño. Y esos botines me los acabo de inventar y se nota. Pregunto a Cibrán dónde estás. Me mira con las pestañas llenas de polvo sin saber que contestar. Se oye un coche que arranca. Miro para atrás y veo una nubecita de humo de esas que aparecen en los dibujos animados. Ya te has marchado. Y te has marchado mal. Me quedo decepcionado. Y esta mañana al despertar me encuentro un corazón rosa palo que sé que no tiene nada que ver, pero encaja tan bien en el sueño, tan increíblemente bienů

Texto agregado el 04-07-2017, y leído por 42 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
2017-07-04 11:49:53 Así son los sueños ***** grilo
 
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