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Inicio / Cuenteros Locales / hipsipila / Anecdotario de escritores

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ALEJANDRO DUMAS

Escritor francés. Autor entre otras, de las famosas novelas Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo.

Un día fue a ver una obra de Fourmet y le dijo:
-Era un rollo, todo el público estaba durmiendo.
Al día siguiente estrenó una de sus obras en el mismo teatro y Fourmet se acercó y le dijo:
-¿Ve usted, señor Dumas? Un espectador se ha dormido.
-Se equivoca usted -respondió Dumas-. Este tío está durmiendo aquí desde la función de ayer.



Pedro Muñoz Seca

Un ministro le envió una carta felicitándolo y al mismo tiempo le criticó que empleara en sus libros tantas palabras malsonantes y vulgares. Muñoz Seca le contestó: “Estimado Sr. Ministro: En este preciso momento tengo delante su carta…en breves instantes la tendré detrás”


Jacinto Benavente

Un aprendiz de escritor visitó un día a Benavente para entregarle un borrador de su obra. A don Jacinto le pareció muy mala. Cuando unos días después le preguntó el joven qué opinión le merecía, Benavente no sabía cómo expresarle con diplomacia lo que pensaba, pero, en un momento de la charla, el escritor novel, muy presuntuoso, le dijo: “Me precio de conocer a los hombres y de adivinar su pensamiento”. "¿Está usted seguro?”, le preguntó el famoso autor teatral. “Sí, absolutamente”. “Entonces le ruego que me perdone”, le dijo Benavente. Y así dio fin a la visita. (Tomado de Historias de la Historia. Carlos Fisas)

Valle-Inclán



El 24 de julio1899, en el café de La Montaña mantuvo con su amigo y contertulio, el periodista Manuel Bueno, una tremenda discusión sobre los duelos en que le dijo “usted que sabe mentecato” y se dirigió hacia Bueno con el cristal del cuello de una botella, este se defendió a bastonazos y provocó a Ramón del Valle una herida sangrante en la cabeza y la fractura de numerosos huesos del brazo izquierdo, a resultas de cual (se dice que por la incrustación de un gemelo en el brazo que rompió los huesos pero se sabe que en realidad fueron los efectos del bastonazo quienes fracturaron los huesos) hubo que amputársele el brazo gangrenado el 12 de agosto. El escritor solicitó al doctor Barragán que la ausencia de testigos de la operación, tal vez para que nadie le viese aullar y llorar del dolor. Después él “fabuló un poco sobre la operación” difundiendo que durante la operación había una extraordinaria presencia de ánimo, que sólo se desmayó una vez, y, que durante la fase final de la operación, llegó a pedir un cigarro puro, con el que hizo ascender grandes volutas de humo hasta el techo. Acabada la operación, Valle-Inclán se dirigió a Benavente que se hallaba en la sala de espera para interesarse por el resultado de la operación y le dijo:
-¡Cómo me duele ese brazo!
-Ése ya no, Ramón.- le contestó Benavente.
Cuando tuvo que pasar por el cuartelillo de la Guardia Civil para firmar el atestado de la pelea, un guardia le tomó declaración al literato y este dio su versión de los hechos, que fue con mayor o menor exactitud transcrita al papel por el guardia aporreando una máquina de escribir. Finalizada la declaración le tendieron la transcripción a Valle-Inclán para que la leyera y la firmara. Tras hacer lo primero, y supongo que debido a la baja calidad literaria del texto, nuestro protagonista afirmó:
- Esta prosa no la firma Ramón María del Valle-Inclán. Si lo hiciera se agitarían los huesos de Cervantes en su tumba.

En 1901 organizó, junto a Ricardo Baroja, una expedición a caballo a las minas de Almadén en busca de plata que terminó con una herida en el pie (en un movimiento brusco con que se disparó la pistola) y fue un sonoro y doloroso fracaso.
En una reunión, Valle-Inclán intentaba meter baza en la conversación sin conseguirlo. Sacó un revolver y disparó un tiro bajo la mesa. Se hizo el silencio y entonces él, tranquilamente, dijo:
-Bueno, como quería decirle a ustedes...
En otra tertulia sobre las arañas, Valle intentaba justificar su aversión diciendo que practicaban la homofagia, uno de los oyentes asó interrumpirle para que les explicase qué era eso de la homofagia, Valle Inclan le contestó:
- La homofagia consiste en alimentarse de seres de la misma especie. Para que a usted le quede clao voy a ponerle un ejemplo sencillo: cada vez que usted come besugo está practicando la homofagia.

Primo de Rivera prohibió cualquier referencia a los símbolos carlistas, y sólo por llevar la contraria, Valle Inclán salió a la calle vestido con el uniforme carlista y portando una inmensa bandera. Cuando fue encerrado por esta acción, Valle Inclán se dedicó a vociferar, desde los barrotes de la cárcel, a voz en grito, causando gran estupor de todos los transeúntes:
- "¡Españoles!¡Soy el rey Alfonso XIII!¡Primo me ha secuestrado para obligarme a abdicar en él! ¡Liberaaadme!".

El enfrentamiento con Echegaray venía de antiguo de un concurso literario de El Liberal en que participó Valle (con su relato Satanás), uno de los miembros del jurado era Echegaray al que Valle acusó de manipular el fallo. Echegaray recibió el Nobel de Lieratura en 1904 y como homenaje le pusieron su nombre a una calle de Madrid, donde, casualmente, vivía un amigo de Valle Inclán. Se conoce que, cuando D. Ramón María le enviaba una carta a su amigo, no ponía en la dirección "Calle de José Echegaray", sino "Calle del viejo imbécil". Los carteros entendían la broma y, cómplices, igualmente llevaban la carta a su destino.
Asistía a la representación teatral de todas las obras de Echegaray (para criticarlas “con conocimiento de causa”). En una de ellas, un personaje decía de una mujer que poseía “nervios de acero bajo una piel de seda”, Valle Inclán no pudo aguantarse más, se levantó de la butaca y, a voz en grito, espetó:
- ¡Entonces eso no es una mujer, es un paraguas!
Cierto día, en una conferencia, Valle Inclán estaba hablando de Echegaray:
«Ese don José está obsesionado por la infidelidad matrimonial. Todas sus obras son autobiografías de un marido engañado».
Al oír esto, un joven se levantó y le mandó callar.
-¡Cállese. No tiene usted derecho a hablar así!
-¿Y quién es usted para mandarme callar?- Repuso Valle.
-Soy el hijo de Echegaray. a lo que Valle, entre el regocijo general, contestó:
¿Está usted seguro, joven?

Texto agregado el 22-02-2017, y leído por 67 visitantes. (11 votos)


Lectores Opinan
2017-02-22 20:16:24 Excelentes todos, te agradezco por subirlos. Un beso. MujerDiosa
2017-02-22 20:13:41 ja ja ja picarescas anécdotas, y sin dudas, le tiro laureles a Valle!! Gracias Hipsi. Julia_flora
2017-02-22 18:24:32 Los escritores suelen tener mucho ingenio, aún en las peores circunstancias. Gracias por recopilar y mostrar. ***** Clorinda
2017-02-22 17:02:46 Muy buenas, la de Secas me pareció muy inteligente. Gracias por traernos estos detalles. Un besote full. SOFIAMA
2017-02-22 15:18:25 Muy buenas anécdotas, todas con el sello del buen saber hablar y escribir. Me reí a mandíbula batiente con la de Pedro Muñoz Seca. vicherrera
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