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Inicio / Cuenteros Locales / hipsipila / La abuela

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De natural bonancible, era la abuela sin duda alguna la gran matriarca de la familia. Su casa, siempre encendida y de puertas abiertas,el refugio de todos.
Allí acudían hijos,nietos y nueras al amor de la lumbre, donde, de noche, se asaban castañas y manzanas, se conversaba, se jugaba a dominó o a cartas, mientras de fondo repiqueteba el run run de la radio.
Allí acudían los mineros, los comerciantes, los veraneantes... pues tenía posada.
Allí permanecían a la espera de la empresa los vecinos del lugar.
Ella, cálida, daba hospitalidad a todos.
Amante de dichos y refranes, su filosofía se encerraba en su habitual "Más vale ser el paño que las tijeras". Y ella, amorosa siempre, nunca fue tijeras.
Quizá esa era la clave de que su casa siempre estuviera tomada por las visitas.
Yo, que vivía con ella y mi madre, a veces le reprochaba el incesante visiteo.
-No se puede dormir en esta casa- le decía cuando ya de mañana tocaban a la puerta.
-¿Qué le vamos a hacer , hija, ?- me contestaba.
No había nada que hacer. Yo lo sabía. Su talante acogedor hacía de su casa un verdadero hogar, un nido calentito y vivenciado.
Murió de vieja y todos lamentamos su muerte. Desde aquel momento nada fue igual. Su casa, apagada, fue comprada por otros propietarios, derribada y transmutada en una construcción moderna y anodina.
La familia, empezó a dispersarse en la Navidad, donde celebrábamos las fiestas con sus suculentas calderetas de cabrito, ya que era una cocinera excelente.
Los huéspedes empezaron a alojarse en un reciente hotel construido a las afueras del pueblo.
Los vecinos esperaban la empresa a la intemperie, recordándonos lo que ya sabíamos:
¡Qué buena era la Tía Pilar!
Me asalta el recuerdo de un día en que, viendo una serie de televisión de una familia, los Botejara, exclamaste:
-Si yo escribiera mi vida, daría para una novela.
Y era cierto. Pero yo observo cómo fracaso en el intento de apresar en letras todo lo que supusiste para mí.¿Cómo voy a osar novelar tu abultada vida?

Texto agregado el 14-01-2017, y leído por 150 visitantes. (11 votos)


Lectores Opinan
2017-01-15 09:04:29 Que bonito. ino
2017-01-15 07:21:18 El amor a veces nos da alas, con frecuencia nos impide acercarnos a los recuerdos por temor de empañar el halo de su tibia intimidad. No temas, la callada luminosidad de tu abuela guiará el curso de tu pluma para que no traiciones el eco de su presencia. -ZEPOL
2017-01-14 23:53:55 Buen relato de alguien que nos dejó una historia seroma2
2017-01-14 22:43:27 Me ha gustado especialmente la narración de este texto. Le pusiste mucho amor ***** grilo
2017-01-14 21:50:37 Tuve la fortuna de contar con dos abuelas y con dos abuelos maravillosos.Todos ellos se ajustan al retrato que hoy nos regalas.UN ABRAZO. gafer
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