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Inicio / Cuenteros Locales / sozoshimasu / la hormiga en la trampa de la araña

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LA HORMIGA EN LA TRAMPA DE LA ARAÑA
A poca distancia de un pueblito, había un bosque donde se formaba una neblina tan densa en el centro que no se podía ver más allá de un paso, la neblina formaba un circulo y ninguna persona o animal podía pasar, todos llamaban a ese lugar Noed.
Se contaban muchas historias de Noed, algunos decían que si alguien entraba eran devorados por la neblina, otros decían que como no se podía ver nada no sabían cómo regresar y se perdían y morían de hambre. Pero la historia que más se escuchaba era que vivían una araña muy peligrosa, la más peligrosa que ha existido jamás.
Cerca de Noed había un hormiguero - como sabemos las hormigas se meten a todos los lugares – no importa que sea peligroso o no. Así que hubo una reunión de hormigas para ver quien se quería ir a Noed a investigar si había alimento para ir por él. Una hormiga que aparentaba ser la más fuerte de todas fue la asignada.
Por dentro tenía mucho miedo la hormiga, todo le daba miedo pero jamás le decía a nadie de sus temores a nadie porque no quería que se burlaran de ella.
Cuando la hormiga salió del hormiguero todas la despidieron con porras y canciones alegres porque sabían que iba a regresar con buenas noticias, pero ella caminaba muy despacio porque tenía mucho miedo.
Al entrar a Noed no se veía la neblina, pero cuanto más caminaba para el centro sentía como si estuvieran cayendo unas gotitas de agua hasta que ya no pudo ver por la neblina, era tan densa que no sabía por dónde caminar, se paró un rato, suspiró siguió adelante.
-No voy a defraudar a mis compañeras- pensaba la hormiga, - tengo que seguir-
Después de caminar muchas horas, se sentó en lo que parecía una raíz de un árbol, ahí escuchó un ruido; se acercó lentamente hasta que pudo sentir muchas telarañas, entre mas se movía mas se enredaba, no le quedó mas remedio que quedarse quieta y esperar a la araña
Tenía mucho la hormiga, ¿que voy hacer? se preguntaba, - va a matarme la araña- , de pronto sintió un movimiento en la telaraña, la araña se iba acercando poco a poco. Cuando se acercó lo suficiente como para poder verla la hormiga tomó aire y le dijo: Soy una hormiga, vengo solo a ...
¿Qué haces aquí? preguntó la araña, ¿porque entraste? la hormiga no pudo hablar del miedo, solo se quedó callada y muy quieta porque sabía que la araña era muy peligrosa.
-La realidad era que la única que vivía en Noed era una araña patona, que ya se había acostumbrado a toda esa neblina- llevaba mucho tiempo viviendo sola-.
con voz temblorosa dijo la hormiga: Me mandaron a ver si aquí había alimento, se está acabando donde nosotros vivimos y me mandaron a revisar, y creo que hay suficiente alimento para todos, pero no sabía que alguien vivera aquí, no se ve nada y está muy húmedo pero eso hace que siempre haya alimento.
La araña siempre había estado sola y no quería que nadie entrara en noed, ella había buscado un lugar así por mucho tiempo, y cuando vio a esa hormiga en nube no lo podía permitir y mucho menos que llegaran todas las hormigas-
Pensó rápidamente en cómo podría ahuyentarla, su primera idea fue insultarla y correrla y le dijo:
¡Sal de aquí! yo llegue primero, ¡eres mala, te alimentas de los demás insectos, sé que comes pulgas, termitas y otros insectos eres un peligro! yo solo como insectos que pueden dañar a los demás soy más útil, además sé que invaden todos los lugares y de todos lados te quieren correr e intentan destruirte, ¡vete! ¡Vete de aquí!
La hormiga solo se quedaba callada sin decir una palabra...
Como vio que la hormiga no le contestaba nada y no se iba, pensó en otra idea
Su segunda idea fue llorar y aparentar que estaba enferma. - estoy muy enferma- dijo la araña,- solo camino y las patas me duelen, tengo que caminar mucho para conseguir comida, ya no puedo ver veo borroso y a veces no puedo tejer bien mi telaraña además me deprimo porque cuando me acuerdo de todo lo que he pasado no puedo moverme y duro días así, pero aun así tengo que caminar mucho para salir de Noed, me es muy difícil, camino muchas horas muy-.
La hormiga sintió pesar por la araña incluso se le salieron unas lágrimas cuando escucho la historia de la araña pero no dijo nada, otra vez se quedó callada.
Su tercera idea fue hacer como si no pasara nada y platicar, platicar, platicar, platicar, platicar... platicar, pero no un platica agradable y divertida era una plática acerca de todo lo que había pasado y vivido y como ella lo había superado gracias a su capacidad de resolver problemas porque siempre había sufrido mucho en su vida. -No tengo familia- dijo la araña, - mi madre solo me tuvo y me abandono, yo me he tenido que cuidar sola desde entonces, todos dicen que soy mala pero los demás son los que me quieren hacer daño, las otras arañas solo me atormentan y nunca me ayuda yo sola busqué un lugar así, me esforcé mucho he salido adelante yo sola he podido alejar a todos los insectos solo con verlos pero tú.. Oh, no he podido, moriré de tristeza si alguien viene a invadir mi territorio-.
La hormiga sintió una tristeza muy grande por todo lo que había pasado la araña, la escucho con atención pero siguió sin decir nada.
Como la araña vio que no funciono todo lo que había hecho se puso a tejer sin decir nada, tejió mucho para acorralar a la hormiga y envolverla, la hormiga solo la veía asombrada de cómo tejía. La hormiga pensó en huir, no quería pelear con ella y justo cuando iba a empezar a soltarse, la araña se soltó llorando y le dijo: -Nada de lo he hecho funcionó, ya no sé qué hacer, estoy desesperada dijo la araña-.
Su última idea fue hablar con franqueza con la hormiga y le dijo:- no tengo a donde ir, me gusta vivir sola y que nadie me moleste, no me gusta convivir con los demás insectos, me cuesta trabajo hacer amigos y creo que siempre he querido una familia pero no se cómo hacerlo, no quisiera que trajeras a las demás hormigas me gusta vivir aquí y me gusta ser así-.
Como vio la hormiga que ahora sí estaba siendo honesta, la hormiga le dijo:- es cierto lo que tú dices, dicen que nosotros somos una plaga que invadimos todo lo que está a nuestro alrededor.
Incluso… - en eso la araña la interrumpió, no la dejaba hablar y seguía diciéndole que ella necesitaba vivir ahí.
La hormiga le dijo: -ya no llores, no grites ni insultes, tratas de que yo sienta lastima por ti para que me vaya, escucha por favor lo que tengo que decir-.
La araña molesta le dijo: está bien, habla.
Y la hormiga le dijo: las casas de los humanos nos gustan porque hay mucha comida, pero también ellos han puesto muchas barreras resbalosas para que nosotros no pasemos, ponen jabón y a veces nos ponen comida que nos daña y mata a algunos, nosotros necesitamos guardar mucha comida para cuando no podamos salir y somos muchos por eso siempre estamos trabajando, tenemos que alimentar a la hormiga reina.
-Pero ustedes pueden ir a otros lados son muy valientes, tu eres muy valiente al venir aquí sola- dijo la araña
-Eso aparento, ser la más valiente, pero siempre tengo miedo, pero si vivo con miedo nunca podría nada, si no hacemos el esfuerzo por ser valientes nunca saldría del hormiguero y moriría de hambre.
-Es cierto que acabamos con algunos otros insectos, pero la mayoría de ellos dañan las plantas y los árboles, así que no se lo permitimos.- dijo la hormiga
-Tú me caes bien, has hecho lo posible por correrme pero no me has hecho daño, dicen que eres la araña más peligrosa, pero no es así, eres la araña más tranquila que existe, no dudo que me puedas hacer daño pero no lo has hecho. Has vivido muchas cosas que te han hecho más fuerte de lo que crees, pero nosotras también necesitamos sobrevivir, solo hay piso caliente y por eso entramos a las casas de las personas. También nosotros hemos padecido cosas al igual que tú. ¿Crees que nos podríamos ayudar? por favor, le dijo la hormiga.
La araña vio que la hormiga era sincera y tenía razón en todo lo que había dicho, no le contesto inmediatamente por primera vez se puso a pensar que pasaría se seguía sola.
La araña le pidió una disculpa y le dijo: perdóname no debí insultarte ni gritarte, voy a esforzarme por cambiar, así que platicaron sin gritos ni quejas para ponerse de acuerdo de cómo le podían hacer para ayudarse mutuamente.
Noed se sigue viendo igual por fuera con una densa neblina que no permite ver nada pero adentro, se observa como las hormiguitas van cargando las pequeñas hojitas y pequeños palos caminando en filita.
La araña ahora teje una telaraña más grande que de costumbre porque tiene más comida ya que las hormiguitas le llevan su alimento para que la araña no camine tanto.
Ahora la araña ya no está sola siempre están las hormiguitas ayudándole, además las hormigas ya no tiene la fama de ser un plaga, ahora dicen que ayudan y respetan a los demás.

Texto agregado el 11-01-2017, y leído por 213 visitantes. (0 votos)


Lectores Opinan
2017-01-11 19:25:39 Bella historia y bien narrada. Las cosas pequeñas de los 'pequeño' (humildes) siempre resultan en cosas grandiosas. Raul_LSZ
2017-01-11 17:18:25 Linda historia de solidaridad.. un abrazo, sheisan
 
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