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Inicio / Cuenteros Locales / kotyr1 / El ángel de la muerte

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*AZRAEL: Conocido como el ángel de la muerte entre los musulmanes y judíos.
Que siempre soy la culpable, que ando devorando almas y robando inocentes. Ladrona, maldita enamorada de la vida…y es mi amor, lo reconozco; pero también yo respeto sus amores. Y hoy quiero justificarme, sí ¿Es pecado? Yo soy pecado en mi propia existencia, y que el pecado peque es Naturaleza, por ende, hoy lo cometeré y deliberadamente. Aunque soy aborrecible y mi beso un infortunio, verán que no siempre soy yo la enamorada.
El había conquistado a mi gran enemiga y mayor amor: La vida; y la había cautivado con su sonrisa y accionar sincero. El caminaba con ella siempre impregnada a su paso, era “nada más que un ser humano”, pero con todos los atributos para enamorarla. En mi perturbado corazón no pasó ni un pequeño rayo de deseo por sus ojos tranquilos. De a poco y sin darme cuenta (tan ocupada estaba cautivándome con añosos e irresponsables) comencé a notar la ausencia de la propia ausencia, es decir, estaba sola pero sin la soledad: Esta me había abandonado para dar a otro su siempre inoportuno consejo. Fui en busca de ella; no soportaba el ruido de la triste compañía que asistía a mis numerosas bodas. Hallé a mi amiga, la Ausencia, acariciando un par de blancas manos….manos temblorosas. Miré sus ojos; era Él, el favorito de la vida. Hablé a la Soledad: “Vámonos, esto no nos pertenece.” Ella, que había tomado mi hoz, me la entregó y abrazando a aquel hombre hizo un gesto que daba a entender que si deseaba retirarme podía hacerlo “Tarde o temprano Él te enamorará.” Hastiada, me retiré a hacer compañía a un grupo de mujeres mayores y chicos de un hospital cercano. Me enamoré de algunos esa noche.
Alas pocas horas, sentí un llamado cautivador e indeseable al mismo tiempo. El oscuro corazón me latió tan fuerte que pensé en ser mi propia víctima: Era Él, sus pies apuntaban pesadamente a todas direcciones, la soga que sujetaba aquel cuerpo abrazaba cada vez más la tersa piel de su cuello…me había acercado demasiado…Odié a aquel hombre con todas mis fuerzas…Luego gritan llamándome “Culpable”. Miré a la vida con asco y usé mi hoz para hacerla florecer (¿Cuándo se ha visto a este ser ayudando a vivir?). Corté la soga; la vida acudió rápido y con llanto a acariciar a su amado. Me alejé decidida a no regresar al lado de aquel hombre hasta recibir el mandato supremo, pues no soy yo quien decide.
Justificada estoy. Yo hice todo lo posible por no robar amores, yo, “La maldita”, no beso siempre feliz. Yo no estaba enamorada, pero…volvió a suceder…
La vida se había impregnado más y más al desagradecido, pero también la soledad lo acariciaba de noche; él la prefería siempre. Sacudíase del cuerpo tanta vida que lo ahogaba. Yo miraba desde lejos… Comenzaba a ver en sus cabellos una opacidad que me pertenecía, parecíame que el apagado color de sus antes claros ojos ya era mío, pero siempre mantuve la distancia.
Una tarde, ocurrió tal como la anterior…
Yo no hice caso a sus miserables intentos por enamorarme; lo deseé pero sabía a quien pertenecía. Cuando por fin me hallé (por segunda vez) en la habitación, vi cómo se retiraba mi amada dándome paso. Yo no había recibido orden suprema, pero “él” se empeñaba en ordenar, en cautivarme: Supe su fin. Vi nuevamente las frías extremidades unos centímetros sobre la tierra y oí su tétrico poema de amor. Miré al cielo: “Él despreció la razón por la cual muchos no te conocen”, podía besarlo; era una más de mis muchas bodas, sin embargo yo no lo deseaba. Él, columpiando su miseria de aquella soga, se acercó dolorosamente tomando mi hoz. Sentí mi propio beso en el frío corazón, oí el llanto de la vida y lloré también amargamente.
El padre, Avínu (nuestro padre), lloraba.
Todos sabíamos su fin…El mismo fin que a mí me espera. Sin embargo, hoy no ha sido mía la culpa, ni de la vida; hoy él lo ha querido. La tumba y la condena las cavó el mismo condenado: Ha sido juez y enjuiciado.
“No perdono a la muerte enamorada”… Perdónenme entonces, pues no siempre es Azrael el ángel de la muerte.

Texto agregado el 02-12-2016, y leído por 124 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
2017-04-09 12:25:18 Felicitaciones. Interesante relato. Aprendí el significado de Avinu y de Azrael. FerdiCartago
2016-12-02 14:24:21 Me gustó este cuento, es original y juega con la vida y la muerte muy bien. Saludos. ome
 
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