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Inicio / Cuenteros Locales / IGnus / Detras del espejo

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A veces no es bueno tentar a la suerte…

Era una noche muy tranquila. Vani estaba sola en la casa, con una larga velada por delante. Todos los de la familia tuvieron que salir por distintos motivos, y ella, aunque intentó llamar a algunas de sus amigas, no tuvo suerte y no pudo encontrar a nadie. Tuvo que quedarse sola, y tratar de pasar la noche tratando de no aburrirse demasiado.

Ingresó a LosCuentos. Siempre hay algo interesante que leer ahí… Por lo menos se divertiría leyendo alguna buena historia.

Luego de buscar un poco, dio con una historia escalofriante que trataba sobre una anciana bruja que realizaba hechizos para asesinar a las personas que odiaba. Ella realizaba todo un ritual frente a un espejo, y entonces aparecía un ser enorme y muy peludo, con enormes colmillos. Parecía la representación que el cine suele hacer del Yeti (el hombre de las nieves). Este monstruo, se encargaba de destrozar y comerse a todos los enemigos de la viejita, uno por uno, a medida que ella se los iba señalando.

Vani comenzó a reír un poco al imaginarse las escenas. La verdad es que la historia era bastante antigua, y tal vez por eso era un poco ingenua en cuanto a los detalles.

Sin embargo, lo que sí impresionó a nuestra amiga fue el acto de la vieja frente al espejo. Se imaginó que ella estaba en el lugar de la anciana, y enseguida los cabellos de la nuca se le erizaron, al imaginar al horrible monstruo apareciendo a sus espaldas.

Siempre le habían aterrorizado los espejos. Claro que ella no sabía la realidad sobre los mismos, porque sino no estaría asustada; simplemente sentiría un pánico atroz.

Los espejos son puertas. Puertas que comunican distintos universos. Existen seres que conocen el secreto, y pueden atravesar los espejos para viajar a través de las dimensiones. Generalmente son seres abominables, cuya maldad está por encima de la imaginación. Seres que disfrutan enormemente el sufrimiento de otros.

Vani, ajena a tales pensamientos, estaba en la cocina preparándose un café. Pensaba en ese momento en lo que haría a continuación… Pero la oscuridad apagó sus pensamientos en un instante. El fluido eléctrico se había interrumpido.

Con algo de dificultad entonces, Vani buscó una vela en uno de los cajones, y logró encenderla. Una tenue luz la acompaño a través de la casa, mientras se dirigía hacia la sala.

Allí había un enorme espejo, que estaba colocado en una de las paredes. Al diseñador le pareció que eso daría la sensación de que la habitación era más grande…

Ella sentía verdadero pavor por ese espejo. Siempre le parecía ver cosas en él, que en realidad no existían.

Además, estaba sola, y sin luz…

De repente, un brillo iluminó sus ojos. Esta sería su oportunidad de aprender a sobrellevar el miedo. Sólo era un espejo. ¿Qué podía pasarle?

Entonces, se acercó suavemente al mismo, portando su vela encendida, que apenas iluminaba el entorno. En el espejo se reflejaba la llama, pero lo demás eran sombras indefinidas.

Vani hizo un gran esfuerzo por dominar su miedo, y lo estaba logrando. Así que decidió desafiar del todo a sus temores. Con una seria expresión en su rostro, observó fijamente a su imagen en el espejo, y comenzó a pronunciar las extrañas palabras que la vieja del cuento murmuraba para atraer al espantoso ser de la historia.

La situación le causó risa, un poco por el miedo, otro poco porque de verdad era gracioso creer en esas cosas…

Al principio no lo notó. Simplemente confundió un poco los reflejos de la vela en el espejo. Pero en un momento determinado, las sombras tomaron forma, y un rostro casi humano hizo su aparición por detrás de su espalda.

Aterrada, se volvió sobre sus talones, y no había nada detrás de ella… ¡Sin embargo en el espejo sí estaba!

El tétrico rostro, comenzó a tomar forma, y un cuerpo apareció bajo él. Estaba vestido con ropas andrajosas, rajadas en varios lugares desde donde se podía ver la piel. Sus brazos y piernas mostraban signos evidentes de putrefacción. Y en su rostro, cubierto en parte de sangre, podían verse varias heridas, que hubieran matado a cualquiera.

Lo que estaba detrás de ella, era en pocas palabras un verdadero zombie. Pero sólo aparecía en el espejo…

Vani estaba paralizada por el miedo, y poco a poco el monstruo se le acercaba.

Cuando lo tuvo justo detrás de ella, pudo sentir su fétido aliento en su cuello. Ella comenzó a temblar visiblemente. No podía moverse, y de todas maneras no tenía escapatoria posible…

El zombie, con una diabólica sonrisa extrajo un cuchillo de entre sus ropas, y lo colocó delante del cuello de Vani. Ella se resignó, y supo que iba a morir. Cerró sus ojos y suspiró…

Entonces se despertó. Enseguida se dio cuenta de que se había quedado dormida mientras leía una historia en LosCuentos. Luego de pasado el susto, rió de buena gana, pensando en que debía leer menos historias de terror, al menos de noche; y con estos pensamientos se dirigió a la cocina, dispuesta a prepararse el mejor café del mundo…

Desafurtunadamente para ella, no llegó a la cocina. El zombie la estaba esperando detrás de la puerta. Vani nunca hubiera imaginado que la hoja de un cuchillo se sentiría tan fría al cortar la garganta.

Texto agregado el 21-11-2016, y leído por 174 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
2016-11-21 22:42:38 Concuerdo con Fermat. ***** grilo
2016-11-21 20:02:53 Ah! Cuando pensábamos que se había salvado.... Cuánta imaginación! Clorinda
2016-11-21 13:32:50 Buena historia, mantiene la intriga hasta el final. Enhorabuena FERMAT
 
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