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Inicio / Cuenteros Locales / atolonypico / Un millón de respuestas.

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I.

No sé si el autor de la historia de Ulises tuvo intimidad con la locura. Pero lo cierto es que el episodio de las sirenas de cantos irresistibles tiene bastante parecido a un brote psicótico.
Por qué se producen los brotes. Esta es otra cuestión. Pero según el autor de la historia del marino griego es cosa que tiene que ver con los viajes y no saberse o no poder estar uno en su casa.
Claro en aquellos tiempos no había magnesio y se supone que un brote de estas características no tendría fin. Disgrega totalmente al individuo hasta hacerlo perder su propio control. Pues bien, Ulises andaba buscando algo. No sabemos si él mismo sabía qué. No siempre el que busca encuentra y, además, no siempre se sabe lo que se está buscando. Gran paso en todo esto es saber lo que se persigue.

II.

La paranoia, a Ulises, le hacía acercarse al objeto. Pero Ulises era un loco sabio y se hizo amarrar al mástil de proa. Creo que Ulises era un iluso que pensaba que la paranoia también se gastaba. Claro, ante los signos alarmantes que experimentaba no le quedaba otra que confiar en la posibilidad de la sanación. Si gastaba energías el proceso iría a más consumiéndose él mismo en el empeño de buscar sin rumbo una respuesta. Tenía que ahorrar en gasto y enfrentarse a aquel canto de sirenas irresistible que le ofreciera la respuesta.
Un buen sistema, como habrá habido tantos.
Movido por la ternilla de la curiosidad, no había hecho otra cosa que embarcarse en busca de una respuesta.

III.

Sólo con la respuesta podía descansar en paz, una vez que el interrogante se abre paso en la cabeza. Confiaba en que el mundo y los viajes se la darían, sin apercibirse de que posiblemente la tuviera detrás de la espalda. Pero el orgullo de no hacer preguntas lo envió tan lejos y, sobre todo, a utilizar procedimientos tan alambicados.
Mientras su cohorte de hombres se taponaban los oídos, él, atado al mástil de proa empezó a tener alucinaciones acústicas. Pero el problema era más arduo. Cómo paraba la respuesta.

IV.

Al regresar a Itaca era un hombre distinto pero en su cabeza sólo había logrado que bulleran un millón de respuestas.


Texto agregado el 02-05-2016, y leído por 37 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2016-05-03 11:15:39 Un millón de respuestas, necesitarían un millón de preguntas ***** grilo
2016-05-03 00:45:35 Un millón de estrellas. Saludos. mente_veloz
 
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