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Inicio / Cuenteros Locales / joeblisouto / El personaje

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Le vi dentro de un barril vacío… Me pregunté qué hacía un niño de ocho años dentro… Miré sus ojos y parecían mirar hacia otro mundo… Luego, volvió de su viaje y le pregunté qué hacía dentro de un barril… Estoy viajando lejos, respondió. No me gusta que miren lo que hago. Tengo la mar dentro de mí. Escucho sus olas y hasta siento la brisa de la mar… Me encanta viajar sin alas…
Desvariaba, pensé… Lo saqué del barril y lo llevé a su casa donde sus padres andaban preguntando por él… Lo dejé y en realidad, no sabía qué hacer… Caminé por las calles del pueblo y sentí que deseaba irme de allí… Quería conocer otros valles, otras ciudades… De pronto vi a una linda chica paseando junto a varias muchachas como ella… La seguí y noté que entraban en una especie de escuela… Leí las notas en sus paredes y decía que era la casa de la cultura… La esperé y decidí hacerme su amigo, para empezar… Mientras esperaba noté a la gente a su alrededor. Todos parecían ser artistas o algo por el estilo… Volví a mi cuarto y me puse un sombrero grande. Inventé un nombre para mí… Sí, me llamaré Gregorio Amsa… Volví al coso y esperé. Ella salió sola. La seguí. Fue a un parque y se sentó en una de las bancas. Se escuchaba por el lugar bellas y alegres canciones pueblerinas… Me senté a su lado y entablé una conversación. Le dije mi nombre y le dije que estudiaba arte, pintura… Ella me miró a los ojos y noté el color verde de sus ojos que tocaron mi alma y corazón… Me dijo que estudiaba arte en la casa de la cultura. Le dije que yo iba a relacionarme pues era un autodidacta… Entiendo, me dijo. La acompañé hasta su casa y sus verdes ojos y su abierta sonrisa me prometieron el paraíso..
Estaba volviendo a mi cuarto cuando pensé que debía ir a la casa de la cultura para conocerla un poco… Un señor bastante gordo estaba en la entrada de uno de los tantos salones… Qué desea?, preguntó… Le dije que era un artista autodidacta y esperaba relacionarme con diferentes artistas… Me llevó a una de sus aula y vi a varios personajes que eran modelos de esculturas… Los miré y advertí la destreza de las manos del artista… Me encantó aquel lugar… Pensé que allí debí estar desde siempre… Gracias le dije al señor gordo y salí de aquel lugar… Mientras me iba noté que alguien me seguía… Me paré y vi que era un tipo de mediana edad que no cesaba de observarme… Me planté delante de él y le pregunté qué deseaba de mí… Me dijo que era un artista y que deseaba pintarme o hacerme una escultura de mí… Es usted muy hermoso, me dijo… Pensé que era un homosexual… Váyase, le dije… Seguí mi camino cuando noté que el hombre volvía junto al hombre gordo de la casa del arte… Señor, me dijo el gordo… Nuestro maestro desea que usted sea su modelo. Le pagará muy bien, agregó… No, respondí y pensé que sería el final, pero no fue así… Si bien el gordo se fue, no ocurrió lo mismo con el artista… Me seguía por todos lados… Seguí mi camino hasta llegar a un bar donde frecuentaba con otros amigos… Entré y pedí una cerveza… Hablé con un amigo y le conté la historia del artista y el modelaje… Me dijo que dicho artista tenía la costumbre de buscar modelos vírgenes… Me causó sorpresa porque yo lo era… A pesar de mis dieciocho años… Salí del bar con mi amigo y me enfrenté con el artista… Lo cogimos de las solapas y le dimos una pateadura… Este recibió los golpes casi con placer… Lo dejamos inconsciente… Ya nos íbamos cuando pensé que había obrado muy mal… Busqué ayuda y pedí llevarlo a un hospital… Lo dejamos, pero sentí que debía acompañarle hasta que despertase…
Despertó al cabo de un día… Buenos días, le dije… Le pido me disculpe por los golpes… Pero no gusto ser observado por nadie… El artista sonrió… Me rogó que posase para él… Asentí…
Han pasado los días y los meses… Modelo para el artista en su casa de campo, casi a la entrada del pueblo… Me paga muy bien por cada día que voy… Extrañamente gusta que use la misma ropa que usé cuando me conoció… Luego de casi un año y pico ha terminado, aunque él dice que no se termina jamás una obra… He tratado de ver su cuadro pero no me lo ha permitido… El artista ha enfermado por estar tan metido en su obra y lo he tenido que atender… Y allí he sido muy curioso y he visto su obra… Cuando lo vi, no podía creerlo… Vi en esa imagen todos los personajes que vi aquel día… El muchacho dentro de su barril, con la inocencia y fantasía de sus gestos… Los ojos verdes de la bella muchacha… El sombrero que usase y que estaba tan gastado, pues, fue de mi abuelo… Casi pude ver a mi abuelo en el sombrero… Y de mí, casi nada, nada… Quizá aquello que no conocía aún de mí…
Dejé al artista y fui a seguir viviendo por el mundo… Con mis sueños y anhelos… Con mis sueños de viaje y que nunca supe si se realizarían… Pero con la certeza de que algo de mi vida se había quedado en aquel cuadro… Quizá mi virginidad…

Texto agregado el 07-04-2015, y leído por 75 visitantes. (0 votos)


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