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Inicio / Cuenteros Locales / larsencito / María de la Muerte (Cap I)

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Nunca me he reído en toda mi vida, y no es que sea una persona oscura y empalada como el cabo Martín que no se ríe porque no le da la gana o porque cree que si se ríe se le caerá el bigotito o que se le oxidarán los galones del hombro, si yo no me he reído es porque la vida no me ha dado la mínima oportunidad. No exagero, me llamo María de la Muerte, ustedes entenderán. Una ocurrencia de mi tío, María como mi madre y Muerte para que nunca se me olvidara que mi madre no salió de parto. No sé si alguien se hubiera librado de mi vida con este principio. Pero antes las cosas se hacían así, a la buena de Dios. No había traumas, ni pintalabios, sólo había hambre; y el hambre dicen tiene derecho a ser cruel. Ahora que tengo a mi hija, y la soga ya no aprieta tanto como dice Martín, sé que debo de aprender a sonreír por ella. Si se queda dormida me encierro en el baño e intento sonreír en el espejo. La primera vez creí que la cara se me iba a desquebrajar como un terrón de barro seco. Con entrenamiento la boca embadurnada de rojo passión se me retuerce en una mueca que alguien que no me conozca podría confundir con una sonrisa. Con los ojos ya es otra cosa, ahí ya he probado todo y con mejunjes bien caros, no se crean, y no hay nada que hacer. Mis ojos no se saben reír.
Yo nunca le he dicho a Martín que es el padre de la niña. No hace falta. Me conformo con que haga la vista gorda y nos siga dejando vivir a las dos en el viejo cuartel abandonado de las afueras del pueblo. Aunque desde fuera parece destartalado y acosado por las zarzas, la habitación donde vivimos está bastante bien y la chimenea funciona. Martín nos trae todas las tardes la comida y tenemos leña de sobra. Desde que la niña nació Martín no se queda a dormir, es normal. Pero nos sigue cuidando. No quiero estropearlo con palabras. Él lo sabe y yo lo sé. Otra cosa es que sus oídos pudieran soportarlo.

Texto agregado el 17-02-2015, y leído por 100 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2015-02-18 03:19:35 un relato duro...que habla de la resignaciòn...No me banco la resignaciòn, me enloquece n los resignados..Bien relatado y me tomo 5 copas para olvidarlo riosdevino
 
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