La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]

Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Azul
Eventos
Enlaces
Temas
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / jcn / El mendigo de los dientes de oro

 Imprimir  Recomendar
  [C:550714]

Mundo material, infame qué en un bosque de metal desean su vida mendigar.
Es un bosque de bronce donde la densa bruma es de plata y la tierra de hierro, la lluvia de oro; por ese bosque deambula el mendigo de los dientes de oro, pide limosna mientras su sonrisa manifiesta, aclama a los cielos qué llueva sus gotas de oro para poder llevárselo a su infierno artificial. Él mendigaba sin cesar por cualquier limosna de oro, algunos buenos samaritanos bronce le obsequiaron pero sólo oro el mendigo acepta con su dorada condición, ningún otro material le sirve sólo oro su inconsciencia le exige.
Cualquier día fue desterrado del bosque de bronce donde ya no le querían, no le importó por que al fin y al cabo ese bosque de bronce ya no quería. Camino sin dejar de mendigar hasta qué en un bosque natural fue aparar, los rayos del sol hechizaron ese paradisiaco lugar. El mendigo de los dientes de oro muy contento, soberbio humillaba con cada sonrisa y cada vez caminaba más aprisa. Tallaba cada árbol con su nombre pero comenzó aburrirse por que allí nada podía mendigar, todo es natural y aunque hay mucho para dar el mendigo nada podía percibir, su ego glorificado ve en aquel bosque natural nada más qué cumplir la fase de morir después de vivir, el color desteñirá y nada se tardará en marchitar.
El mendigo nunca dejara de ser como es, mecanizado no se puede adaptar a nuevos cambios y no se da cuenta de qué todo vuelve a germinar. Trascurrieron tres primaveras y a carcajadas se burlaba del bosque natural en medio de su fiebre de oro, los árboles ya su sombra no le brindaban, el viento ya no cantaba hasta qué una tormenta salida de la nada un rayo desató y encima del mendigo de los dientes de oro cayó, sus dientes de oro destrozó, se sorprendió y avergonzado ya no rió, sin dientes de oro su ser es un pobre suspiro vencido.
El mendigo no volvió a mencionar palabra y se construyó unos falsos dientes para poder masticar la vida qué pasa, acongojado maldecía todos los días hasta qué se pudrieron sus nuevos dientes, quiere hacer unos dientes de marfil pero ya su devenir se veía venir, el mendigo no cabe en el bosque natural y a su bosque de bronce tendrá qué ir, recibirá las limosnas qué con creces obsequió.

J.c.n-31-1-2014

Texto agregado el 07-01-2015, y leído por 92 visitantes. (0 votos)


Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte! |
]