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Con sus 20 años, María caminaba por esa oscura calle de la ciudad metrópolis. Sus amigas siempre le dijeron que tuviera cuidado, ya que la zona no era segura, pero ella necesitaba trabajar en el Hospital Central.
En el trayecto escuchó pasos detrás de ella. Recordó lo de sus amigas y no se atrevió a mirar atrás, ingenuamente pensando que si no se miraba no existiría el peligro.
De pronto sintió algo asfixiante sobre su cuello, era el brazo del agresor. Casi no podía respirar. Sobre su abdomen le invadió el frío de un metal, presumiblemente una navaja.
La impotencia se apodero de ella. Solo predominaba los instintos animales heredados de nuestros ancestros: alimentarse y procrearse. Lo primero ya había sido satisfecho por el agresor hacia una hora, solo quedaba lo segundo.
El metal rasgo violentamente su uniforme blanco y ella solo pensó, en su desesperación, que era el único que tenía y lo costoso de comprar otro. Lo irreal e inesperado le hizo pensar eso.
El animal antropomorfo, en su indignante impunidad, no se cubrió el rostro y ella pudo verlo; no solo eso, también sentir su jadeo, semejante a un feroz depredador cuando devora su presa.
No pudo gritar ya que su voz la había abandonado junto con su ropa, su dignidad, su virginidad, su humanidad, su alegría de mujer y todo…
Cuando termino de satisfacer su deseo, se levanto sobre ella y como gesto final de su crueldad le dijo:
-Agradece que no te mate muñeca.
Diez años pasaron de esos sucesos. Una noche llega a ese mismo hospital un hombre mal herido en una balacera con la policía. Era un delincuente.
Ingresa a la sala de emergencias y luego es derivado a cirugía. María, que es la cirujana en jefe se le acerca al hombre y lo reconoce, es el violador.
Su pulso tiembla por unos instantes. Pide retirarse unos minutos del quirófano. Trata de respirar con calma. Finalmente recapacita e ingresa nuevamente al lugar.
Les dice al equipo médico:
- Prepárense para ablación.
En dos horas y media extirpo el miembro viril, sin razón, ya que médicamente se podría haber evitado.
Ella cumple ahora una condena de 7 años por lesiones graves.

Texto agregado el 13-12-2014, y leído por 184 visitantes. (8 votos)


Lectores Opinan
2015-06-19 03:24:34 Jejejee...todo vuelve. Un abrazo grande. MujerDiosa
2014-12-19 05:40:45 Buenas descripciones, hechos reales, que muy bien lo muestras en tu narrativa. saludos. krisna22z
2014-12-13 19:56:20 El que siembra vientos recoge tempestades¿no?. muy bien narrado.Mis *** senoraosa
2014-12-13 16:44:50 La grandeza literaria la veo en la intención que predispone al lector a creer que 'ella seguiría el juramento hipocrático. Te felicito. peco
2014-12-13 15:19:25 Le salio barato al animal.Buen relato.Un Abrazo gafer
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