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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / El cuaderno parlanchín

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Lo insólito en la vida de pringo arriba.
Cuando todo en la vida pudo estar perdido pringo cómo un buen ejemplo de vida no se da por vencido, todo está en sí mismo. Pringo está desahuciado, cambiaría todo el dinero qué le heredaron sus padres, es un literato desconocido para el mundo aunque es querido por amigos en medio de su soledad, tuvo un tiempo qué no escribió y fue donde más moribundo se sintió.
Pringo tenía un buen trabajo pero después de que el cáncer se manifestó todo devastó y en una cama de hospital los médicos le ven como una mortaja, sin cabello la quimioterapia de basta, ninguno de sus queridos amigos le visitó, desanimado se dio cuenta qué sólo estimaban su dinero ya qué amplio entre cervezas tertuliaban, él la cuenta pagaba, de pronto un aliento se vida emana y siente recuperarse un poco, qué mejor lugar para morir qué su propia casa, no dudó y no escuchó recomendaciones de los médicos los cuales le hacen firmar cláusulas para librarse de la responsabilidad de su muerte. Le dieron tres meses de vida de los cuales sólo le quedan siete días.
Una tarde pringo sin aliento, a dolorido busco en el armario una ropa para ponerse y encontró un viejo cuaderno qué era de su querido padre, sus hojas están amarillas por el pasar del tiempo y él no dudo en tomarlo para plasmar sus vivencias. En la noche acongojado miraba la luna tras su ventana la cual soberana en su corazón irradia, el cuaderno en su mesa de noche no deja de mirar, sonríe y toma el cuaderno, lo abre y comienza a escribir allí la penuria qué le embarga y aniquila sus días de vida; esa noche escribió hasta pasadas las tres de la madrugada cuando el sueño le venció.
Aquella mañana despertó muy somnoliento y a dolorido sin quererse levantar de la cama, no deja de mirar el cuaderno el cual tiene que tener entre sus manos para leer lo qué en la noche escribió, pero resulta qué no ve ninguna letra escrita, extrañado busca en todo el cuaderno sin hallar nada, parece qué hubiera sido un sueño así qué coloca el cuaderno donde estaba y vuelve disponer se a dormir; más o menos durmió hasta el mediodía y lo primero que ve es el cuaderno el cual vuelve a tomarlo entre sus manos para observarlo y en estas ocasión ve lo qué escribió en la madrugada.
Pringo piensa qué el cuaderno está embrujado, se rió y vuelve a escribir en él, así se la paso hasta la una de la madrugada comiendo uno que otro enlatado hasta quedar dormido de nuevo. En la mañana siguiente le sucedió lo mismo, las letras del cuaderno desaparecieron y después del medio día volvieron las letras aparecer.
Pringo escribe de nuevo con mucho más aliento de vida cómo hace tiempo no sentía hasta qué en la noche hubo un apagón de energía y pringo encendió el candelabro de tres velas, apasionado escribió de nuevo dejando fluir amor en su corazón pero de un momento a otro sus pensamientos se bloquearon, observo el cuaderno durante una hora sin poder fluir una sola letra en su mente, bostezo abrigado por el sueño, cerro el cuaderno y se acostó, cuando quedaba dormido el cuaderno le hablo: ¿qué estás esperando para escribir en mis tenues hojas? ¡Acuerda te que la vida se agota! Da me vida para yo regalarte vida a ti también ¡ho! Ya entiendo por qué estás bloqueado, el ego arraigado hasta el último momento de la vida, te hace delirar qué la mente es lo único y más poderoso provocando deshacer los sentimientos, escucha tú corazón y dominara tus pensamiento qué fluirán cómo la sangre por las venas.
Pringo se asustó tanto qué se desmayó y al caer de la cama tumbo el candelabro sobre la alfombra la cual se incendió, pero el cuaderno con un soplido tras otro apago el foco de incendio qué se intensificaba. Pringo despertó en la mañana siguiente y descubre el candelabro tirado en la alfombra quemada, despertó tan animado y lleno de curiosidad con el cuaderno qué quería lo escrito leer pero de nuevo el embrujo del cuaderno volvía a ocurrir, sigiloso pringo pregunta al cuaderno: ¿cuaderno embrujado estás allí? ¿Será mi mente qué me juega dolorosas situaciones para entretenerme antes de mi muerte?

— ¡No soy un cuaderno embrujado! Aunque tú vida se agote rápido la mente no te juega sucio si sientes palpitar el corazón lúcido.
Dice el cuaderno abriendo y cerrando sus hojas.

— ¿Estoy paranoico o qué podrá ser cuaderno?
Se preguntó a sí mismo y luego al cuaderno.

—No estás paranoico y mi nombre es cuaderno parlanchín y en mí puedes escribir sin fin.
Dijo el cuaderno.

— ¿En serio tienes vida?
Dice mucho más asombrado pringo.

— ¡No! Estoy muerto y mis hojas entre los renglones agonizan ¡claro qué tengo vida! Así cómo también la tienes tú.
Dijo el cuaderno pasa do sus hojas más rápido.

—A mí se me acaba la vida y sinceramente las fuerzas de querer vivir también.
Dice entristecido pringo.

—No puedes desfallecer, escribe en mí para qué tú vida no valla a padecer.
Dijo el cuaderno parlanchín terminando con una risa.

— ¿Será posible tener más años de vida? ¿Qué podría escribir en tus hojas si la inspiración parece qué se me agoto?

—Debes tener calma, nos olvides los sentimientos, debes ser fiel guardián de ellos, siente y escucha tú interior qué abrirá el sendero al pensamiento, si quieres no habrá regreso, manantial de letras brotarán en el riachuelo de la espiritualidad. Todo fluirá y se inmortalizara en el cuaderno, el presente plasmado con letras el propio destino construirá.
Dijo el cuaderno lento.

—A un me queda la duda si estás embrujado.
Habló pringo.

—En verdad la luna me eclipsó y ahí fue cuando cobre vida, tú padre me protegió con su alma y aunque después de su vejes la muerte le alcanzó, se olvidó de escribir. Ha, la mayor parte de la vida de tú padre está escrita en mí si la quieres descubrir.
Dijo el cuaderno después de bostezar.

—Quiero leerlo todo.
Ansioso pringo quiere saber.

— ¡Claro! Cierra tus ojos para qué duermas y en los sueños todo lo podrás leer.
Termino diciendo el cuaderno parlanchín.

Pringo cerro sus ojos y el cuaderno parlanchín volteo sus hojas de un lado para el otro para soplarle el rostro mientras queda dormido pero no sin antes observar el reloj. El tipo se encuentra entre nubes y el padre de pringo aparece, se saludad y un cálido abrazo manifiestan, pringo llora ya qué de su padre antes de morir no pudo dispersarse, dialogaron durante un tiempo hasta que el padre tiene que marchar.
Pringo despierta y observa el reloj dándose cuenta qué sólo pasaron siete minutos, agradecido con el cuaderno parlanchín comenzó a escribir durante tres días y tres noches sin descansar hasta qué el sueño le vence, se olvidó de su enfermedad terminal, sin dolor toda estadística maligna venció. Esa mañana el cuaderno parlanchín habló: despierta señor despierta qué de pronto se queda dormido para siempre tú corazón, la mente te la devoran los gusanos y no vuelves a ver el sol.
Pringo despierta con bastante satisfacción y volvió y escribió: sublime vida qué te escapas de mis manos cada día con un dolor qué embarga y me contagia. Se desanimó y dejo de escribir, afligido lloró y unas cuantas gotas de lágrimas cayeron en las hojas del cuaderno y de nuevo dijo: ¡no te das cuenta de qué sigues vivo! No es tú culpa, es tradición de la gente ensimismarse en el pensamiento negativo donde la muerte temida es la mejor amiga ¡plasma en mi tus temores! No te juzgare, escribe qué el torrente de vida y de imaginación no acaba, o prefieres qué la muerte escriba en ti un triste final.

— ¿Sabes cuándo moriré?
Preocupado de la respuesta pringo cierra sus ojos mientras termina de preguntar.

— ¡No lo sé! Pero debes entender qué la vida aunque muera puede ser tan larga en el existir qué sólo depende de ti, pero si algún día murieras en mí por siempre vivirías, la energía se trasformaría.
Dijo el cuaderno parlanchín.

Pringo yace desconcertado, suspirando por su vida la cual sorprendentemente no ha finalizado, ya el temor se esfumo y de nuevo escribió. Pringo se mudó a un pueblo lejano donde una buena familia encontró; pasaron muchos años y la vida cada vez más se vitaliza, tal vez llegue un día final pero por ahora reina es el candor del amor, vida sin condición.

J.c.n-27-2-2014

Texto agregado el 01-12-2014, y leído por 212 visitantes. (0 votos)


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