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Inicio / Cuenteros Locales / JCN / La condesa de las noches embrujadas

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Noches, días bien aventurados, lo bueno asechado hasta ser todas las noches embrujadas.
Todo trasciende como debía ser siempre todo luciente pero no es así, la condesa niebles de rostro angelical, cabello negro lleva un vestido de color negro al igual qué su velo, tiene un dolor tan profuso en su alma qué el llanto lo siente la luna dolida qué tímida se deja ver entre la niebla, su carruaje es de color dorado y vienen de hacer un viaje largo buscando un adivino qué solucionen los malvados embrujos el cual no encontraron; el esposo de la condesa el conde dabrun padece una extraña enfermedad qué lo tiene postrado en una cama, sus incoherencias al hablar le hacen tanto delirar qué asusta a la condesa y mucamas, las pupilas de sus ojos se desvanecieron.
Pasada la media noche un gran torrencial se desata, el farol del carruaje está bastante tenue hasta que un rayo les sorprende y cae en un árbol qué parte a la mitad cayendo a la mitad del camino, el cochero se aferra a las riendas para detener los caballos pero se desbocaron y saltaron el gran tronco, el carruaje se estrello, sus ruedas reventaron en mil pedazos y dio dos vueltas de campana, los caballos cayeron a un abismo y el cochero murió. La suerte de la condesa qué parecía no acabar apenas la suerte le comienza a cobijar.
Un cazador de jonjoloys acompañado de su padre ven el accidente, los jonjoloys son bestias peludas, con garras y colmillos, dos cabezas con tres patas qué les hace tan ágiles qué son casi imposibles de cazar, en su menú favorito están las doncellas, sólo comen su corazón, su cerebro y su páncreas. El nombre del cazador es desvalantan y el de su padre jalejan; bajaron de sus caballos para auxiliar a la mujer la cual está bastante herida, se percatan de qué es una condesa por el collar de gemas preciosas e inconsciente la llevan a su castillo.
Las mucamas extrañadas y preocupadas por su condesa le reciben y le atienden al instante. La mañana arribó muy fría en medio de los aullidos de los lobos mientras la condesa niebles despierta bastante convaleciente, un rayo de sol qué atraviesa su ventana le irradia su aporreado rostro, no tiene idea de lo qué le paso pero sus mucamas ya alegres le informan del acto valeroso de los cazadores los cuales quiere conocer para agradecerles.
La mirada de la condesa se encuentra con la de desvalantan el cual tiene una mirada trasparente llena de amor, él con respeto baja su mirada porqué si el conde se entera de las miradas le puede colgar. La condesa quiere saber más de los cazadores y ellos le cuentan qué sus armas arrojan rayos, se cargan con los rayos del sol y tienen un límite cuando se recalientan, usan su segunda opción, esferas de rocas los cuales tienen rondas de treinta y tres esferas qué cuando son disparadas a una corta distancia del objetivo explotan y sus partículas dispersas crean un manto de rayos qué devasta lo qué se encuentre en su camino.
La condesa mientras estaba inconsciente tuvo terribles pesadillas y está preocupada porqué el conde pasa una terrible crisis qué les asusta y no saben qué hacer con él, los cazadores quieren saber algo porqué tal vez puedan ayudar, la condesa acepta sin dudar y guían a los cazadores al cuarto del conde y éstos asombrados descubrieron inmediatamente lo qué sucede; tiene embrujos malditos de las poderosas malvadas ninfas, el mal qué le hacen es profuso, desean llevar su alma para gobernar en el infierno.
La condesa queda angustiada, llena de nervios porqué en ese momento aparecen unas visiones efímeras de su propia muerte, sus mucamas le atienden con un te de hiervas mientras observa a los cazadores que rodean la cabeza del conde con piedras blancas las cuales se vuelven negras certeza tocando la maldad qué le invade al conde.
Los cazadores tienen qué esperar hasta la noche para adentrase en el bosque y así buscar a las ninfas qué buscan en la noche acrecentar su poder. La condesa le recompensará con valiosas gemas.
La noche no demoro mucho en arribar con su fría niebla tan densa qué la luna oculta sin cesar y lo qué más fácil les puede guiar, pero ellos tienen una brújula hechizada de una ancestral ninfa a la cual dieron muerte con sus armas y luego le prendieron fuego terminando con su malvada alma de una vez por todas.
La brújula muestra el camino y los cazadores se internan en el bosque, sus caballos son ejemplares fuertes y sanos, ágiles y a todo dar cabalgan sorteando obstáculos, árboles y riachuelos hasta qué avistan una choza a lo lejos y detienen sus caballos, amarran sus riendas a un pino y se disponen ir a la choza atrapar a la ninfa. La chimenea está humeante y su caldero rebosante de menjurjes, en el pueden ver el futuro, pasado y presente, horizontes diferentes; en esa choza no parece haber nadie hasta qué las risas macabras se escuchan en todas direcciones, desorientan y dan ganas de vomitar, los cazadores se tranquilizan y escuchan el relinchar de sus caballos así qué corren hacía ellos sin miedo alguno pero cuando llegan ven algo correr entre los arbustos ferozmente, les impacta cuando ven el caballo de desvalantan descuartizado por las fauces de las bestias, las riendas del otro caballo están reventadas, desvalantan ofendido saca una gema de color púrpura la cual atraerá a la ninfa inmediatamente, no tardo en arribar saltando de rama en rama, un rayo fue arrojado y partió en dos a la ninfa, la llevaron a su choza y encendieron fuego.
Cuando ya casi amanecería los cazadores llegaron caminando al castillo de la condesa nieblas, el caballo de jalejan está en el jardín rumiando el reverdecido pasto. Entraron y fueron bien recibidos, contentos traían buenas noticias pero la condesa deliro toda la noche, sudorosa y temblando temía a dormir, sus heridas empeoran. El conde está más mal de salud qué antes, ya agoniza.
Las hipótesis de los cazadores es qué hay más de una ninfa, descansaran para de nuevo ir al bosque en la noche, la condesa ora para qué la noche nunca llegue, desvalantan le llena de paz, le irradia de humilde amor y un abrazo de improvisto le llena de confianza, se siente protegida, le hace sonreír.
La noche llego rápido, desvalantan se encuentra entre unos grandes árboles, se siente asechado por las bestias y tan acorralado qué ve cuando una bestia se le arroja encima esté despierta sugestionado y sudoroso cuando los aullidos de los lobos son incesantes.
Los cazadores se arman y está vez salen sin caballos, no hay niebla, esa noche todo es tan extraño mientras más se adentran en el bosque en total silencio, les estremece el hedor de los muertos, saben qué están cerca de las bestias y se alistan para la batalla; las bestias atacan, los cazadores se defienden con sus armas y destruyen más de una bestia pero en un error de jalejan unas letales garras le alcanzan, desvalantan aniquila al agresor, le intenta ayudar a su querido padre el cual se desangra hasta morir. Fatal esa noche, las carcajadas de las ninfas se escuchan en eco por todo el lugar, no puede llevar a su padre así qué le hace un altar de piedras y lo enciende en llamas, si no lo hace regresaran las ninfas y le robaran el órgano del corazón.
Desvalantan regresa en las primeras horas de la mañana donde la condesa la cual triste se entera de la fatal noticia. El conde también murió esa noche embrujada, sus ojos quedaron abiertos, sus manso en vertical y mientras todos miran ven como se vuelve cenizas con los rayos del sol.
La condesa niebles siente muchos dolores de cabeza, malestar en su cuerpo y una sed qué no puede saciar hasta qué se desmaya, la llevan a la cama y sus pupilas desaparecen. El honor del cazador está en juego, debe encontrar a la maligna ninfa qué le hace tanto mal, no sólo a la condesa a los demás también.
El cazador sale en medio del atardecer para qué la noche arribe con todo su poder en medio de los embrujos evocados. La noche es espeluznante y desvalantan se oculta tras unos arbustos, la dirección de la brújula marca ese lugar; hermoso lleno de mil flores coloridas pero todo es una ilusión, todo vuelve hacer como es cuando la luna se descubre.
Alguien de una choza con vestido oscuro se ve salir, tiene cabello blanco, su rostro es como de una diosa, hermosa y ríe bastante macabra, sus diente puntiagudos derraman saliva viscosa y putrefacta, en su caldero hecha hiervas y se adentra a la choza, el cazador sigiloso llega hasta allí para poder observar mejor, se pone joyas de víctimas anteriores, se observa al espejo con su tridente y su reflejo son esas bestias macabras y el brebaje de la ninfa delata la presencia del cazador; esa ninfa es poderosa y hace levantar la tierra para qué el cazador caiga, con ello desvalantan se le suelta el arma de su mano, es sorprendido cuando la ninfa le toma de su cuello y lo arroja contra un árbol para arrojarle tierra de cementerio lo cual esquiva dando un par de tumbos para lograr aferrar su arma de nuevo, rayo tras rayo es disparado y la ninfa desaparece escapando de cada intento de aniquilar la hasta que aparece frente al cazador con su tridente apuñalándole en su brazo, su arma recalentada no funciona, con la culata le golpea y acciona su segunda opción, espantada la ninfa corre pero la explosión la manda lejos justo en el caldero; se quema con sus menjurjes y su vestido se enciende en llamas, grita como alma en pena, el cazador le patea y entre su boca acciona el arma decapitándola, al instante comienza a desintegrarse mientras las llamas son ondeadas por el viento.
Desvalantan tranquilo pero herido se sorprende por lo qué encuentra en un viejo baúl, saca lo de allí y lo mete a un saco para llevarlo donde la condesa niebles. El cazador llega en una mañana tan abrigada por el sol como hace tanto tiempo no se había visto.
Desvalantan arribó sangrando directo donde su condesa y de inmediato comenzó a mostrarle lo qué trajo: un retrato de ella, joyas, perfumes y cabellos. La condesa está anonadada y con la vitalidad qué hace tiempo no le acompañaba fue al cuarto donde el conde acostumbraba a escribir, hay muchos escritos allí y diarios donde describe para crear embrujos a su condesa y enceguecer la de Amor ya que ella pensaba dejarlo por su sinvergüenza ser; el conde fue donde la ninfa quien le ayudaría con sus embrujos pero no contó qué la ninfa se enamoraría del y cuando no pudo lograr ese amor le destino una maldición qué lo enfermaría hasta la muerte junto con la condesa, ese embrujo es irreversible, eso creen los seres oscuros, el amor todo lo liberara.
La condesa y el cazador con un poder atrayente de amor confabularon un beso qué la liberara eternamente de las noches embrujadas. La condesa está libre de todo mal y bendecida por el amor la gloria les inmortalizara, juntos ven cada mañana el amor el cual cuidaran sin condición.

J.c.n-11-1-2014

Texto agregado el 23-10-2014, y leído por 93 visitantes. (0 votos)


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