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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / El piadoso Cupido

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Cuando almas desamparadas aclaman piedad siendo honesto consigo mismo el piadoso Cupido en un instante inesperado puede arribar.
Malia jolovina una hermosa doncella qué destella entre una serie de monjes qué están a disposición del príncipe gantor. Nada de lo escrito es sutilmente dicho, sin inspiración el príncipe no le supo seducir, carente de conquista le tomo a la fuerza en un recinto oculto donde su virginidad fue profanada.
Malia huyo de allí corriendo con su llanto qué diluyo su sincero amor como su nombre qué las mismas estrellas bautizó. Sus lágrimas son atrapadas en su mano la cual mostraba el presagio de las ninfas con imágenes de la ingratitud de un príncipe. Se sentía perdida y en el infierno de los sentimientos se encendieron, no lo podía creer lo cual no parecía ser, su sueño de un príncipe conquistador con su escritura de amor altivo sólo era una bestia devoradora de la cultivada moral, sus perlas y gemas son su adoración, su pasión su perdición.
Malia estaba perdida mientras avanzaban los días, el engaño de su príncipe ya había sido predicho en un mañana fría y lluviosa por su madre. En un pantanoso lugar cae el caballo de malia y ella rueda quedando privada; el príncipe rectitud de las tierras claras a su reino la llevó, su estatus reinaba más allá del cielo.
Jardines coloridos qué convertían la tensión de tiempos de guerra en amor rompiendo cada cadena del dolor. El príncipe rectitud refleja en sus ojos claridad pero malia cree qué es un despiadado antifaz, ya cualquiera podría engañar pero nunca a las ninfas qué presagiaron el verdadero hechizo del amor.
Los días continuaron trascurriendo para malia quien veía volar al piadoso Cupido por aquel lugar, sorprendida fue cuando una flecha en su corazón penetro, las cruentas heridas cerro mientras el dolor desapareció. El príncipe rectitud con poemas evocados con el sol le alumbró su tenue corazón, tiempos mágicos le endulzaron de nuevo la vida qué por poco estuvo perdida.
El amor todo lo cubrió de paz hasta qué una noche lívida le hizo enaltecer su pasión, la semilla de la descendencia se sembró. La felicidad es el regalo qué debe cuidar con amor para una prosperidad sin condición.
El piadoso Cupido cuida bien de los vestigios para el buen destino.

j.c.n-3-1-2014

Texto agregado el 22-09-2014, y leído por 118 visitantes. (0 votos)


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