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No


Como en un rio caudaloso. Fuiste una rama que me permitió asirme de ella y salvarme de la furiosa corriente.

¿Casualidad?

Hace tiempo siento que nada es casual. Doblar en esa esquina, cuando nunca paso por ahí. Verte como un resplandor, bañando la tarde, iluminando la vida.

Me quede paralizado y además… sonreíste.

Dios, sentí que las piernas se me doblaban, a duras penas me mantuve en pie. Una deidad frente a mí. Tus cabellos negros, envolviendo tu hermoso rostro.

- Disculpa; ¿Qué hora es?

Tu voz penetro más allá de mis oídos.

Te habían dejado “plantada”, y no era la primera vez.

Una cosa llevo a otra. Dos horas después, al despedirnos me pediste mi número de teléfono. ¿Por qué no pedí el tuyo? Estaba totalmente hechizado, tu influjo era tan fuerte, que no atinaba a pensar con claridad. Esa noche no dormí. En cambio suspire mucho y hasta una lágrima escapo buscando el sendero por donde te habías ido.

Paso el tiempo.

Me maldije muchas veces por no haber pedido tu número. Te deje en un lugar público. No sabía donde vivías.

El sentimiento se hacia muy fuerte. Encontraba cierto desahogo sobre mi bicicleta de montaña. “Atacaba” con furia las pendientes y al llegar a la cima, gritaba con todas mis fuerzas tu nombre a los cuatro vientos. Muchas veces imaginaba que te encontraría allá arriba.

Aun lo creo.

Un día… llamaste.

Casi dejo de respirar. Tu número quedo grabado en la memoria del celular. Te tenía. Ahora no escaparías. Largas tardes de fantasía. Generaste universos tan hermosos, como nunca había visto. El mundo se lleno de colores y deliciosos aromas.

No te pedí permiso. A la luz crepuscular te bese con todas mis fuerzas, con toda mi alma, con toda mi esencia, con todo mí ser.

Junto con mi beso, te deje un rayo de sol que traía en la palma de mi mano.

Nunca he tenido dinero. Tan solo lo necesario para ser feliz. Tú, pertenecías a un círculo social, de esos que vemos de lejos los simples mortales.

Contrario a mi filosofía de vida. Anhele tener mucho dinero y ofrendarlo a tus pies. A ti no te importaba, pero había un detalle adicional… estabas casada.

Me aleje.

Pero durante interminables madrugadas lloraba de impotencia, de rabia… de ti.

Él quiere recuperarte.

“No hagas a los demás, lo que no quieras que te hagan a ti” Reza el refrán.


Lo he meditado con largueza; soy un lobo.


¿Me retirare sin luchar?


No.




al pie del volcán Xinantécatl
toluca, mexico
agosto 2014



ray…












Texto agregado el 18-08-2014, y leído por 408 visitantes. (25 votos)


Lectores Opinan
2014-11-28 04:33:24 Si ese lobo no muerde, sí. Cuidado con el otro lobo... Clorinda
2014-09-26 00:31:16 Luchar por lo que uno quiere. Así se hace. godiva
2014-09-20 05:03:51 cuidado con ese lobo!!!!***** ana_blaum
2014-09-18 02:39:08 Confieso que llegué a este relato en su momento después de leer lo de Zumm y su zaga de "venganzas", jeje. .. Que saco con decir que meterse con una casada es un poco mas complicado (problemón diria yo) pero el Lobo es lobo, que se le va a hacer... para algo tiene soberanos colmillos. ... ;D sabiel
2014-09-03 15:14:10 Muy buena ambientación, el pie de un volcán, para un trabajo de expresión pasional. 5* -preciosa-
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