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Inicio / Cuenteros Locales / necoperata / CRONICA DE UN MILAGRO

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CRONICA DE UN MILAGRO

Fue el 15 de agosto de mil novecientos sesenta y cinco, ese día como todos los días de todos los años, era la fiesta de la Asunción de la Virgen, Patrona del Pueblo (me reservo el nombre de la localidad a expreso pedido de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana y su representante en la tierra, el Santo Padre Francisco ). Era agosto decía, y como todos los agostos hacía un frío de cagarse. Un manto blanco de escarcha cubría los pastos de la plaza. (Supongo que al resto de los pastos también, pero no puedo afirmarlo porque las crónicas no lo señalan) Y en esa plaza, frente a la catedral elevada en su honor, sobre esos pastos alfombrados de níveo roció… (Los puntos suspensivos, son para crear suspenso) . Sobre esos pastos, una imagen de la virgen de casi un metro y medio de alto, con los brazos abiertos y la mirada elevados al campanario de la capilla, emergía con su inmaculada blancura, más blanca que la escarcha, más blanca que la nieve, blanca, blanca. Como caída del cielo. (Esta es una expresión utilizada por los peritos que hicieron el relevamiento del lugar, al que preservaron para evitar la contaminación, sin encontrar huellas de ningún tipo en su cercanía, excepto unas bostas de caballo que una vez analizadas fueron descartadas por haber pasado varios días desde su evacuación. No obstante se las conservó para identificar al dueño del equino que fue a cagar a la plaza. Expediente V - Folio ll de la causa: La Municipalidad contra los Dueños de la Bosta)
No hay constancia de quién fue el primero que vio la imagen, lo cierto es que quien fuere se contactó con la propaladora “La Voz del Pueblo”, que casualmente tiene sus estudios y su dos parlantes principales frente a la plaza, y al instante todo el pueblo salió a ver de qué se trataba. Los dos milicos de la comisaría, convocaron a los vecinos más prestigiosos del lugar para formar un cordón de seguridad provisorio, hasta tanto el delegado municipal se hiciera cargo de la situación.
Por ser el día de la patrona del pueblo, con un variado programa de festejos: procesión, misa, carrera de sortijas, de embolsados, palo enjabonado, chancho engrasado y partido de futbol de solteros contra casados, la mayoría de los habitantes se habían levantado temprano. La propaladora solo dio la voz de ¡ Aura!... y ya estaban todos en la calle con sus pilchas domingueras rumbo a la plaza, sin saber muy bien qué pasaba, pero cuando ponían la marcha Franjas y Estrellas para Siempre, por algo sería. El estupor, emoción, embelesamiento y misticismo, invadían de tal forma esos rostros, que casi no dejaban lugar a los órganos de los sentidos. Mientras las viejas se persignaban exclamando - ¡Milagro, milagro!...Un coro de Aves Marías, el tañer de la campana, el fondo de los parlantes de la Voz deL Pueblo con un disco rayado de música sacra, convertían la tradicional paz de la mañanas pueblerina en un concierto de histeria colectiva.
El sol había derretido la escarcha, y la virgen reposaba sobre un manto… (Aquí me hubiera gustado poner, “de pasto verde, como el paño de un billar” pero como yo no hago realismo mágico y soy solo un cronista riguroso de los hechos acaecidos en el mes de agosto, me atengo a ello ), y digo, sobre un manto de pasto seco, que resaltaba su blanca y perlada figura, con los brazos abiertos, los labios entre abiertos, y sus ojos mirando hacia el campanario, redundantemente abiertos, también. Impávida, callada, inmóvil como una estatua. (Sic erat scriptum). Semejaba a un gigante helado de limón sobre un tulipa de masa de cucurucho.( Non sic)
La llegada del cura, proveniente de Ameghino, ya que el pueblo no tenía cura… (Que era un “pueblo terminal”, me parece un chiste fácil), potencializó la fe de los presentes, aunque no faltaban los comentarios chabacanos de los incrédulos que solo veían un bodoque de yeso (En realidad muy parecida a la virgen no era, más bien parecía un espanta osos blanco, pero la fe ve cosas que la razón no ve). Y allí estaba, quien iba a autentificar que lo que todos veían era la sagrada imagen de la virgen que el Señor había hecho descender para regocijo y buen aventuranza del pueblo. Después de varios “In nomine Patris et Filli et Spiritus Sancti, Amén” y salpicar con agua bendita a los fieles, el cura se reunió con las autoridades y decidieron, que lo más apropiado era hacer la procesión con la la estatua y luego llevarla a su natural morada, la capilla que se había levantado en su honor. Algunos se preguntaban…¿ Por qué no había aparecido directamente en ella, en vez de estar cagandose de frío sobre el pasto escarchado?... Pero son los misteriosos designios de Dios, aparte como reflexionó sagazmente alguien, la puerta estaba cerrada, porque en cierta oportunidad algunos vándalos se habían robado las hostias y el vino, dejando a los confesos y al cura en ayunas.
Se colocaron un par de tablones hasta el lugar de la imagen, para no profanar el lugar del milagro, y se designó a cuatro de los más forzudos vecinos para levantarla y ponerla sobre la tarima con la que se la llevaría en procesión. No fue fácil la elección ya que los hombres fuertes, eran hombreadores de bolsas y estos también se caracterizaban por su casi permanente estado de ebriedad. A ojo de buen cubero se estimaba que tendría un peso mayor a los cincuenta kilos, pero cuál sería la sorpresa…. ¿Eh?—Cuando constataron que este no se correspondía con lo calculado. Era increíblemente liviana, si no fuera por su superficie rígida, parecía de espuma o algodón, y no era hueca, o por lo menos no sonaba a hueca. Esta particularidad aumentó la convicción que se estaba frente a una corporización milagrosa. En este clima de efervescencia mística se la colocó sobre la tarima, esta sobre los hombros de los de los fieles y comenzó la más ferviente procesión de la historia de la cristiandad.
Según lo decidido, la imagen fue colocada sobre el altar, convirtiéndose en un lugar de peregrinación por promesantes y devotos, que le atribuían poderes milagosos.
Hasta hace unos días, en que un pecador arrepentido, confesó en si extremaunción, ser el autor del milagro, hecho en un material desconocido en esa época en el lugar, el telgopor . Ya no se puede creer en nada.

neco perata
 

Texto agregado el 09-06-2014, y leído por 134 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
2014-06-09 16:34:44 Milagros como el que tú describes en tu entretenido relato,abundan también aquí en mi país.Panes con una virgen María,una mancha producida por la humedad,con la virgen "Patentica su mercé".Muy entretenido tu cuento.UN ABRAZO. GAFER
 
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