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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / El fisgón de la fábula de totrica

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Cuentos llenos de fantasía con bastante realidad donde todo se desprende.
Porvacuan es un hombre adulto, bastante maduro, desolado por el tiempo, vive solo en casa y por gusto escribe cuentos y fabulas y no dudo un día en componer uno de ellos: la fábula de totrica, la cual es una linda viejecita que ya anda solita por la vida ya que su compañero sentimental falleció; la viejecita tiene mucha vitalidad y camina ayudada con un bastón de madera de guayacán, su casita es humilde rodeada por un hermoso jardín que ella cuida con el corazón.
El sol de todos los días trae sorpresas tras cada letra detrás de un pétalo de orquídea que totrica sopla para que sea llevado más allá de lo pensado. Porvacuan ha escrito por varias horas y decide salir a la calle para buscar algo de comer pero alguien le mira tras el cristal de una ventana, este extraño sujeto abre la ventana de la morada del escritor y se adentra para fisgonear en la fábula que escribe porvacuan.
El viento sopló mientras leía el fisgón quien de un momento a otro desapareció, las hojas en blanco efímeras pasaron hasta que el libro cerró. Después de unas horas porvacuan arribó ansioso de escribir ya que mientras caminaba más letras le inspiraban; continuó escribiendo: totrica en una esplendorosa mañanita remoja sus hermosas flores que son de mil colores, el fisgón detrás de los tupidos arbustos observa a la viejecita la cual le canta a sus amadas flores que despliegan chispas en estrellitas cuando las gotas de agua les remojan.
El fisgón no deja de observar a totrica que camina ayudada con su bastón tocando cada flor que con más esplendor llama la atención, de repente una orquídea cobra vida y con su tallo sale de la tierra mientras sus pétalos cambian de colores le canta tres canciones. El fisgón se atemorizó y del susto despertó en la habitación del escritor que hace unos segundos bajo a la cocina para beber jugo de fresa ya que sentía sed, el intruso se metió debajo de la cama bastante asustado, sentía los pasos cuando subía el escritor el cual continua escribiendo su fábula: totrica con su alegría enaltecida por la orquídea cantora que los rayos del sol despiertan mientras también el viento su melodía entona, al atardecer todo volvía al jardín para las flores volver a dormir.
El escritor cansado y con sueño continuará en la mañana siguiente su grato relato. El fisgón salió debajo de la cama mientras los ronquidos le azaraban y abrió aquel libro el cual se iluminó y al parpadear apareció de nuevo dentro de la fábula.
Los ruidos de la noche en el jardín no atemorizaban, siente la paz interior que sintió la primera vez, una constante tos le llamo la atención; es totrica que está enfermita y muy solita, desolada ¿Quién podría ayudarla? La flores no pueden cobrar vida en la noche para ayudar a la viejecita la cual se siente asfixiada, agónica parece que fuera a morir, el fisgón cierra sus ojos temeroso y vuelve a la habitación del escritor, desesperado busca una pluma y provoca un par de ruidos sin querer que casi despiertan al escritor, pensó y escribió rápido una frase mientras desaparece: el fisgón pide un deseo de que el viento se vuelva oxigeno y de nuevo la magia le regrese a la fábula, la viejecita sale al jardín donde más puede el oxigeno sentir.
El escritor se levanta de la cama y ve su cuaderno abierto, descubre frases que él no recuerda haber escrito, repasa su fábula y descubre la palabra fisgón, no puede creer que totrica por un descuido de irse a dormir totrica pudo morir, su fábula pudo perderse entre letras del oscuro tiempo.
El escritor quisiera descubrir quién es el fisgón, el entrometido de su fábula. Continúo escribiendo sin descuidar sus sentidos para así nada poder ignorar: totrica se recupero, pudo dormir un poco para levantarse en la mañana bastante animada, busco al sujeto que a comedida mente le ayudó, no lo encontró y el viento le dijo que ya se fue para el mundo real. El escritor desea plasmar el final para el fisgón poder encontrar el cual apareció cuando las letras alumbraron y en medio del resplandor apreció, tímido observo al escritor y este no dudo en huir por la ventana y se introdujo por la ventana de una casa vecina, el escritor sonrió, su fábula es mágica y hasta su realidad cobijó, su fábula tuvo un buen final y ahora esperara para a totrica en un cuento mágico plasmar.

j.c.n-31-1-2014

Texto agregado el 28-03-2014, y leído por 108 visitantes. (0 votos)


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