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Inicio / Cuenteros Locales / jornuco / El pulpero

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Había llovido mucho y el terreno árido y polvoriento se había convertido en un áspero y oscuro lodo que se pegaba por doquier, ya la tarde había caído como soldado abatido, aunque la luz del sol aun agonizaba, y en la pulpería de mi padre no se había vendido ni un colorao en todo el día, al contrario, la mujer de la otra pulpería había ido bien temprano a buscar prestado quince libras de arroz y luego regresó a las doce del medio día a buscar seis cervezas.

La mujer de la otra pulpería era fuerte, con un cuerpo escultural que se le notaba por arriba de la bata que no vendía ni una cuarta de su hermosa piel canela, ella siempre acostumbraba a buscar mercancías “prestadas” al negocio de papá a la misma hora sin mancar un solo día del mundo.

En esos días mi padre tenía el ánimo rodando en tierra, por lo que se veía muy delicado, acabado y flaco por demás, con una mirada lejana y apagada, una voz susurrante que casi no se escuchaba. Su compadre Pingua que lo visitaba con mucha frecuencia fue a la pulpería en esos días y llevó una publicidad impreso en un volante y con voz enérgica como siempre le dijo:

-Prepárese compadre porque un día de estos lo voy a llevar donde un brujo que es muy bueno, porque yo creo que a usted le echaron una brujería para que este así de amemao, mire lo que dice en este papel.

Mi padre lo miraba con los ojos casi apagados mientras Pingua leía: “Caminantes ya hay caminos, donde el profesor Vano, clarividente de fama internacional que todo lo ve en la LECTURA DE LAS BARAJAS”

Mi padre con voz casi de moribundo le dijo:

-No, no, compadre, lo único que yo tengo es un poco de anemia.

Pingua recostado del mostrador le respondió:

-No importa compadre, si es anemia que usted tiene el brujo se la quita también, porque le va a preparar una botella que jamás en su vida le dará anemia.

Mi padre aceptó ir bien temprano donde el brujo diciendo con voz de ultratumba:

-Está bien compadre iremos, pero le recuerdo que yo no creo mucho en eso.

La pulpería de mi padre se veía cada día más arruinada igual que su animo, y las pocas veces que iba alguien a comprar algo se marchaba al poco rato sin comprar nada, porque mi padre se quedaba sentado en un cajón de madera bostezando y estirando los brazos y cuando lograba pararse ya hacía tiempo que el cliente se había ido y él ni cuenta se daba.

Bien temprano se escuchó el retumbar en la puerta de la pulpería, era Pingua que se encontraba con los zapatos totalmente enlodados y con los ruedos del pantalón manchados con el oscuro lodo, mi padre estaba en el quinto sueño rumbo al sexto, roncando como un barraco y parecía que se le había olvidado el compromiso que tenía, mientras que Pingua continuó el retumbar en la puerta hasta que logró despertarlo.

Al despertar mi padre preguntó desde la hamaca:

-¿Quién es?

Pingua respondió de inmediato diciendo:

-Soy yo compadre, recuérdese que hoy vamos donde el brujo.

Mi padre se levantó de la hamaca y fue hasta la puerta muy lentamente arrastrando su desanimo que se hacía cada vez más pesado, cuando abrió la puerta el chillido de las viejas bisagras le dio los buenos días.

Antes de Pingua entrar se quitó un poco de lodo, luego se sentó en el cajón de madera que mi padre tenía para bostezar y dijo:

-Parece que llovió mucho esta madrugada compadre.

Pero mi padre no respondió y solo se escuchaba el cepillo rozando los dientes.

Luego que mi padre se cansó de matar todo el tiempo del mundo salieron de la pulpería y se metieron por un camino totalmente enlodado que los conduciría directamente hacia donde vivía el brujo.

Antes de llegar a la casa del brujo que quedaba en una pendiente, Pingua resbaló bruscamente ensuciándose todo, hasta la cara, cuando mi padre lo vio todo sucio y con lodo en boca y nariz estalló de la risa, cayendo luego sentado al resbalar por causa de la risa tan estrepitosa con que reía, él quedó justo al lado de Pingua que lo acompañó a reírse luego de verlo todo sucio.

CONTINUARA…

Texto agregado el 31-12-2013, y leído por 58 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
2013-12-31 12:40:23 Se curó. La risa quita todo. Rentass
 
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