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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / El oro del duende

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Si tus ojos están ciegos evoca con el corazón para que alguna vez puedas ver la fantasía surgir.
La casa de los rodríguez, una gran casa la cual con su familia unida jamás descuidan, impecable, siempre luciente.
Fleit es respetuoso, bondadoso, un padre de familia ejemplar que ama a su esposa genia e hijos; danivio de doce años y su hermana sandelita de diez años, los niños adoran cuando su padre los lleva al trabajo porque allí tiene muchos amigos adultos que hablan muy bien y les hacen reír.
En aquella casa han vivido por veinte años y piensan venderla para comprar otra más cerca de la ciudad.
En las noticias anuncia el temporal de nieve que se adelanto a lo predestinado.
Se dice que los duendes salen en las noches de luna llena para atemorizar a los niños y robarle sus juguetes hasta que desvanecen sus sueños infantiles, pero se equivocan los duendes guarda tesoros para los ojos.

Los días trascurrían normalmente hasta que una noche lluviosa la nieve apareció después de la media noche la luna llena fue ocultada, los truenos sugestionaban a sandelita que no se atrevía a despertar a su padres, de pronto una de las ventanas se abrió sola, el viento frío por allí no cesa de entrar, la niña a oscuras conociendo su cuarto camino hasta la ventana, escucho unas risas que callaron al instante, pasos se sintieron correr hacia el bosque que hay detrás de la casa, sandelita se asusta y tropezando con muñecas tiradas en el piso llega hasta su cama y se cubre con su manta calurosa que le hace sentir segura, su madre genia despierta y hala a su esposo del hombro para que se levante y llame la atención que no es hora de ver televisión, este se levanta muy a pe rezado y casi a regañadientes llega al cuarto de sandelita que cuando descubre que es su padre corre hasta el, este bosteza y se acerca a la ventana para ver los ruidos que dice su hija oír.

¿Que haces hija mía despierta a esta hora?
Preguntaba y terminaba bostezando.

¡Papi! Sentí unas risas, pero parece que fue un sueño mío. Sandelita mira tras la venta y volvió a la cama un poco asustada.

Es un nuevo día y el trabajo no se hace esperar y preciso hoy no hay escuela así que los niños dormirán hasta más tarde. La noche tardo pero llego y las extrañas risas vuelven a despertar a sandelita que sugestionada vuelva a mirar por su ventana y se encuentra con la mirada tímida de los duendes; su altura es de unos treinta centímetros, gorditos, usan sombreros costeños, las duende cillas tiene dos trenzas, rostro angelical de color rosa y voz armoniosa, de pronto se escucha un revoltijo y una de las dundecillas dice: lo sentimos linda princesita, hay malvados que quieren cazarnos y estamos preocupados por ti así que cierra tu ventana con pasador.
Sandelita sorprendida cierra la ventana sin dejar de preguntar a los duendes: ¿Quienes son?
Somos duendes dijo uno de ellos, parece ser un guerrero porque lleva su espada envainada de madera, no deja de alardear de su valentía pero cuando siente al cazador cerca este se adentra en la casa y se esconde bajo de la cama de sandelita, preciso eso sucedió en ese segundó, sandelita también se escondió bajo de su cama, los demás duendes se quedaron en silencio mientras se ocultaban.
Sandelita siente una presencia malvada pero la niña quiere saber a que le temen tanto ¿Cuáles cazadores? Una duende cillas responde: los cazadores son muy atemorizan tes y por milenios han cazado a los duendes fantásticos a los cuales les roba la energía mágica y luego los exhiben como trofeos para luego apoderarse del oro que pronto se les convertirá en tierra.
Los cazadores son de piel blanca, barba blanca y altos como un humano promedio, llevan un arma; es un cilindro que arroja rayos que cuando dan en el blanco de un duende esto les deja congelados, los cazadores son invisibles pero fácilmente se pueden percibir, se ocultan entre su niebla que ellos mismos crean. Prefieren cazar duendes en temporada de invierno, cuando la nieve más fácil les puede ocultar, ya lo colorido retenido puede estar.
Sandelita se siente a gusto con los duendes que después de un rato de juegos mágicos pudo experimentar, su corazón de mil maravillas le hacia sentir hasta que mil risas le hacen desfogar hasta que su madre curiosa entro al cuarto y sorprendida quedó con la cantidad de juguetes regados en el piso.

¿Hija con quien te ríes?
Quiere saber genia sin dejar de mirar el desorden que le altera un poco.

¡Mami no es nada! Sólo me acorde de un juego con mi padre.
Respondía sandelita mientras le ayuda a su madre a recoger los juguetes antes de que se enoje más, los duendes debajo de la cama quietecitos casi eran descubiertos.

Después de un rato el juego a adormeció a sandelita, cuando despertó en la mañana le parecía un sueño tan real, quiso dormir más para de nuevo vivir ese sueño mágico con duendes pero la escuela espera. Llegada la noche ya muy tarde siendo las tres y media pasadas de la madrugada son despertados fleit y genia por las risas alborotadas de sandelita, preocupada genia le comenta a su esposo que su hija reía recordando un juego tuyo pero se sentía muy picara, eso le parece normal a fleit pero el frío inclemente ya no les dejaba dormir hasta que un ruido en su ventana le llama la atención, este se acerca a la ventana y ve como el temporal de nieve envuelve su morada, sin dudar debajo de la cobija volvió hasta que volvieron a quedar dormidos y de nuevo son despertados por el mismo golpe en su ventana pero este estando cálido allí no tocara el frío piso de nuevo.
El artífice de los ruidos es un duende del mundo fantástico que corría de los malvados cazadores, intento protegerse adentro de la casa de los Rodríguez pero todas las ventanas estaban cerradas, fue congelado, es llevado con ellos para que luego descongelarlo para que diga donde esta el oro, el duende se silenció, aguanto su respiración y su espíritu de allí huyo.
Un último estruendo despierta a fleit, nota que la nevada se ha desvanecido mientras al alba se aclama con los cálidos rayos del sol pero tan fría esta la ventana que no pudo abrirla, la escarcha tiene atascada la ventana por fuera. El amanecer del domingo es hermoso y en el jardín ven un fenomenal arcoíris que nace cerca de su morada.
Danivio quiere ver donde nace el arcoíris, sus padres también quieren saber así que sandelita sonriendo les quiere guiar para que descubran donde nace el arcoíris, contenta sin pensarlo grita: ¿¡Hola amiguitos!? ¿Dónde están?

¿A quien llamas hija mía?
Quiere saber curioso de una vez por todas que su cede con su querida hija.

Caminan un poco más entre lo tupido del bosque acercándose cada vez más al nacimiento del arcoíris hasta que ven un arbusto donde nace lo que se quería ver, esta bien escondido para que no sea visto por el adulto que ya no sueña, su madurez les pudrió sus sueños pero esto no sucede con fleit que parece un niño asombrado allí, se toma de su cabeza y se carcajea, de pronto luego de un juego de correteo fleit comienza a sentirse muy fatigado y un poco mareado, intenta respirar un poco de aire, sandelita le hala de su mano pero su mano se suelta y fleit cae al piso desplomado, sandelita nerviosa le seca su frente donde el sudor no para de correr, suspira tan rápido fleit que le atemoriza, fleit no inmuta palabra, sandelita grita: ¡auxilio! Y siete duendes salen de sus escondites, la duende cilla lleva la niña tomada de su mano para que arribe más rápido a su morada pero ella angustiada por su padre rompe en llanto.
Un duende de barba verde rompió la camisa y camino por el estomago de fleit y dejo una moneda de oro encima de su ombligo la cual comenzó a tambalearse y quedo quieta de nuevo, pero insólito la moneda de oro comenzó a fundirse y se introdujo por el ombligo y le recorrió por dentro hasta llegar a su corazón el cual estaba a punto de reventar, fue curado y fleit de nuevo consiente pudo respirar, desorientado sin saber que paso queda adormecido y mientras babeaba la saliva esta vuelve a convertirse en la moneda de oro, genia quedó atónita e inmóvil y al rato reacciona, ve a danivio quien tiene entre sus piernas la cabeza de su padre, no ve a sandelita y está casi para entrar en la total locura grita buscando tener alguna respuesta pero el sosiego arriba por el canto de los duendes que armonizan la tensión.
Fleit vuelve a despertar y detrás de danivio ve uno de los duendes muy curioso, este aprieta las manos de su hijo, sus ojos quieren observar más pero su imagen se distorsiona y comienza a sentirse cada vez mejor, con más energía aunque siente su corazón con una picazón intensa hasta que siente unas manos en su pecho que le despiertan un poco desalentado ya en un hospital rodado de su adorada familia, los nervios desfogaron lágrimas de miedo, no entiende fleit porque está en un hospital y él cree que es un sueño lo anterior que realmente vivió.
La familia se encuentra en la sala de espera a la expectativa mientras en los noticieros anuncian un temporal de nieve sin precedentes, su querida tía refunfuño na la cual es conocida por su gran verruga en una de sus fosas nasales muy formal y a comedida cerró puertas y ventanas; así encontraran la casa los Rodriguez como la dejaron.
Las hullas alrededor de la casa de los Rodriguez se puede ver podas partes y en todas direcciones, los malvados cazadores están al asecho y los duendes despavoridos corren y en la única parte que estarían a salvó es la morada de los Rodriguez pero esta no tiene ninguna entrada disponible y uno tras otro son capturado los duendes pero el duende de barba verde logro escapar, con su moneda de oro rompió uno de los cristales de la ventana del frente, se introdujo y sigiloso espero que pasara lo peor, los cazadores están intrigados por lo que no pueden entrar a la casa, ¿Qué poder les detiene? Se preguntan sin poder conciliar una sola respuesta.
Los ancestros de los duendes en una tarde asoleada regaron alrededor de la morada de los rodriguez semillas mágicas que lo malo a parta de lo bueno.
Después de dos días los rodriguez vuelven a su querida casa, el lugar esta impecable, fleit reposo para descansar un poco más, ellos vieron las muchas huellas que se pueden ver y que lento la nieve vuelve a ocultar, danivio descubre los vidrios rotos y alerta a su madre la cual acude de inmediato pero después de revisar las cerraduras ninguna de estas está abierta, pero la ropa de danivio esta desorganizada y tirada por todas partes en su cuarto, extrañado se manifiesta danivio, su madre genia y sandelita, el chico no se a separado de su lado, se quedaron callados cuando de repente un extraño ruido les desconcierta, los ruidos se escuchan en el techo, genia sigue el ruido en el techo y no vuelve a escuchar nada más, danivio sube a la azotea creyendo que es una gran rata, la linterna parece fallar pero por fin fusiona su lámpara, la bombilla de allí está rota pero nada encuentra danivio así que recogen el desorden y se preparan para hacer la comida ya que el hambre es bastante.
Genia que termino de enamorar a su esposo con su sazón que da con amor, siempre ha sido así y lo será; el delicioso olor inunda los alrededores y el cual percibe el duende de barba verde.
Sandelita sabe que dentro de la casa hay un duende que se esconde de los cazadores, guardando silencio por aquél ser mágico mira tras su venta el inclemente temporal que no cesa y le hace titilar de frío.
Cada vez que avanza la noche el frío se siente mucho más, intensa la nieve con el viento pareciera que quisiera quebrar los vidrios de las ventanas pero todo comienza a calmar y el sueño por fin pudo arribar a la familia rodriguez.
Sandelita comienza a tener pesadillas donde los duendes le piden ayuda, hay un sendero a lado y lado, tiene flores congeladas y todavía están lucientes de vida. Sandelita se levanto de la cama y se abrigo bien, sin hacer ruido salió de la casa con una linterna para alumbrar mejor aquel sendero, fleit sintió los pasos de sandelita afuera, su séptimo sentido se manifiesta, confundido se abriga bien también y adormecido alcanza a ver a su hija encaminarse hacia el bosque como en un estado de trance; los árboles están bañados en nieve y fleit grita: ¿sandelita para dónde vas?
Ella hace caso omiso mientras la nieve cae más constante, genia despierta y se asusta al no ver a su esposo a su lado, el corazón de fleit palpita a millón apurándose a ir por su hija pero la perdía de vista, las huellas se desaparecían por la misma nieve que las oculta y ya sin poder ver nada por la nieve, sin saber qué rumbo tomar vuelve a la casa lleno de lágrimas que se congelaron, se encuentra con genia quien lo abrasa y le ve su preocupación, escuchan los mismos ruidos en la azotea y mientras sienten los dos a sandelita en su corazón van a la azotea para saber si desde allí la pueden ver, ven alguien y fleit sin perder de vista esta vez se arroja al árbol del lado y baja de este muy ágil y comenzando a desesperarse ve la luz de la linterna que lleva sandelita en sus manos pero se lleva una sorpresa fleit; es un duende que dice: ¡Ayúdame! ¡Ayúdame! Fleit no sabe que hacer y sin esperarlo siente la mano de su hija la cual le vuelve a la calma y dice: los cazadores se han llevado a casi todos los duendes.

¿Para donde se llevaron los duende hija mía?
Quería ayudar fleit aunque le parezca tan fantástico.

¡Para el reino de la magia perdida!
Decía rápido sandelita sin querer perder más tiempo quería apurar.

Arribaron al reino de la magia perdida y justamente allí encontraron su magia que alimentaban con el sublime amor. Los duendes fueron descongelados y así todos escaparon sin percatarse todavía los cazadores que planeaban como robarse las eternas estrellas, iracundos se pusieron cuando el temporal de nieve a sus pies desapareció, los malvados sin perder el tiempo tampoco sacan su brújula del mal para que vuelve y llene de nieve el lugar del bosque para poder atrapar a los duendes pero esta vez con sus protectores que piden deseos.
Fleit ve la niebla que trae la nieve acercarse muy rápido, abrumado el duende de barba verde advierte que no deben parar de correr mientras el duende frotaba sus manos para volverse invisible junto con fleit y sandelita, los cazadores pasaron por su lado y no los vieron, seguían la hullas pero estas allí terminaban, de repente algo atrapa a los malvados, fue una trampa que los demás duendes fabricaron para acabar con los abominables cazadores de una vez por todas pero no paraban de gritar: ¡El oro del duende! ¡El oro del duende! ¡El oro del duende!
Gritaron hasta que salió el sol que a los malvados paralizó hasta que los desvaneció. Fleit tomo de la mano a sandelita ya queriendo volver a casa hasta que el duende de barba verde dice: ¿¡Quieren ver el oro del duende!?
En este atemorizan te sueño tiene fleit que ver el final para tranquilo despertar. Dijo fleit con mirada de fascinado retumbándole en su cabeza que es realidad, sandelita sonrió también quiere saber el final.
Ellos fueron llevados hasta un gran árbol, por el lado donde hay muchos arbustos los cuales esconden la entrada. Al entrar al tronco del árbol pudieron notar la inmensidad del lugar que puede ser inimaginable, arroyos que brillan, mariposas tricolores que destellan tres veces cuando tocan cada flor, la niña jadea y aunque sonriente quisiera ver todo ese mundo mágico volverse realidad.
El duende de barba verde llevo ante un cofre a sandelita, allí esperaron los dos a que los latidos del corazón abrieran el cofre; al instante todo resplandeció en el alrededor de un color dorado tan intenso que hace cerrar los ojos cuando de pronto el cofre volvió a cerrarse y cuando fleit sus ojos abrió se encontró con una mirada fija, los ojos de su hija sandelita quien rió nerviosa, observo todo el alrededor dichosa con sus manos en la boca ahogando los gritos de asombró, todavía no lo puede creer que pueda por fin ver, su ceguera que no se curaría desapareció, por fin pudo ver el rostro de su querida madre, padre y el de su hermanito quienes se sienten afortunados por la magia que la fantasía brinda.
La familia Rodriguez ya no vende su morada y de vez en cuando ven los duendes corretearse por el lugar, a sandelita la visitan cada noche para cuentos inventar y después narrar.

j.c.n-11-agosto-2011

Texto agregado el 10-09-2013, y leído por 266 visitantes. (0 votos)


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