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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / La tierra del verano eterno

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Tierras áridas que con el verano volvieron hacer germinar las eternas flores que destellan siempre lucientes con el jubilo inmortal de las cadenas montañosas que la vista deleitan y estas parecen caminar ¡Mira las nubes y lo notaras!
Era el milenio de los magos que cambiaban de colores del cielo a su antojo, la fauna y la flora fue hechizada con conjuros mágicos que irradiado por los rayos del sol cuando la noche arribe se vuelve todo pura magia que dejaron aquellos magos, un legado que pocos han podido encontrar. Nadie sabe que ocurrió con los magos, desaparecieron como por arte de su propia magia, o los desaparecieron hechiceros que desde entre las nubes esa vez descendieron y se marcharon sin dejar rastro alguno.
Son los tiempos modernos y un piloto de un gran avión comercial sobrevoló y pudo ver esa tierra de verano eterno, sin dudar dio aviso a lo fenomenal que puede observar; se le notifico a la universidad que más reconocimiento tiene en descubrimientos, se enfocan en descubrir más del lugar que se encontraba escondido: sólo se puede encontrar con la brújula que el colorido arcoíris hizo germinar una tarde que parecía nunca acabar, el arcoíris irradiaba su color más allá de lo que cualquier mente puede imaginar.
Ya se trata de una misión que es tarde para echarse para atrás, la gran expedición de todos los tiempos, las letras en torbellinos de hojas cautivaran con rimas al alma más sumida en una tumba que ha estado de por vida.
Fueron diez números los elegidos para esa gran expedición, alegres de esperar ver que aparte del descubridor que desde tierra no pudo ver. Todo lo documentaran para el mundo exterior que se liberara de su cruenta y eterna falsedad. Los nombres de los números son confidenciales.
Todo se ha vuelto un total secreto sellado por un pacto de ADN para mantener y poder documentar, mostrar al mundo la magia que desapercibida les puede llenar de sublime felicidad que da respiro a la vida y al cerebro que decadente tiende a desparecer.
Los número son de sexo femenino y masculino los cuales se conocieron cuando se reunieron en un gran hangar donde un avión fantasma espera, camionetas hummer arriban con soldados que entran al avión y vuelven y salen son curiosear ni hacer preguntas, ellos son presentados por un general director de una agencia secreta; excelente científico que mantenido todos sus esfuerzos económicos para estudiar cada fenómeno producido por la tierra del verano eterno.
Fueron una vez y no hallaron la tierra del verano eterno, el piloto fue invitado pero olvido llevar la brújula que se la regalo un loco que desvariaba con el amor, ocurrió en las afueras de un bar donde el piloto se acostumbro a disipar.
Con la brújula se pudo ver la tierra del verano eterno y fuera de las manos del piloto esta desaparece, ya lo experimentaron en varias ocasiones y los que les da es risa. Después serios desconfían del equipo por los intereses que pueden fácilmente traicionar, esos ojos opacos se pueden observar, se pueden ocultar fácil y su cerebro explotara de tanto pensar y nada hallar entre un estado de conciencia que le volverá loco de atar.
Es de mañana y la caminata se emprenderá a las primeras horas de iniciar la noche. Notan que el avión fantasma esta artillado, los secretos fantásticos están candentes y cada minuto no parece correr, el tiempo hipnotiza y los llena de energía con la luz del sol y luego el fenomenal resplandor de la luna que se acrecienta en sus corazones palpitantes que se llenan eufóricos de traer al mundo de mentiras la fantasía de la tierra del verano eterno hasta la hora de dormir y les embruje la magia para soñar con buenas estrellas esplendorosas que destinan al amor; dulces sueños que harán estremecer hasta el inminente amanecer, de repente se vieron el uno al otro muy asombrados en el avión que vibra por la turbulencia, más azaraban y las risa nerviosas se desfogan aferradas a su cinturón de seguridad.
Todos se preguntan donde irán aterrizar, estudiaron sus posibilidades y no dieron con la única respuesta que les llevara a la tierra del verano eterno, paracaídas se le entrego a cada uno, reniegan porque no han entrenado para ello, para el riesgo cuando de pronto vieron al general y el número siete arrojarse al vació infinito entre las entrañas del cuerpo que crea la adrenalina les colma hasta que a la visita se ve esa tierra que se esconde cada vez que alguien la mira con absoluto interés, por eso el número cuatro, el ocho, el dos y el seis desparecen del avión. Despiertan en sus moradas desconcertados, con sus maletas al lado sin recordar nada de nada y sin entender continúan con su vida pero sintiendo el vació que lo pudieron haber llenado y dejaron de anhelarlo, desapercibidos no verán la tierra del verano eterno.
El uno, el tres, el cinco, el nueve y el cero se arrojan y el diez se niega arrojarse y terminas cayendo en su cama mirando para el techo, llego hasta donde su mente le enfocó y sin recordar nada a su trabajo volvió. Se dejan llevar por el veloz viento que sublime suspirando entre el corazón sentido ven las nubes caer con ellos, el cero llora atemorizado y se retracta de lo decidido, al paso de unos segundos se arrepiente, no se puede redimir esa decisión y este grita en un gran salón de la universidad sin saber porque, tiene ganas de ir algún lugar pero no sabe a cual, no recuerda nada mientras observa sus maletas que tiene al lado.
No cesan de caer y con sus ojos cerrados imaginan las nubes que de flores y terminan por amortiguar su caída, sus pétalos suaves como la ceda que motivan a continuar fantaseando. Dejan sus paracaídas tirados son ondeados por el viento, todo germina al pasó, estupendas flores como ceda que cuando el viento volvió y soplo cada pétalo suave desprendió y levito hasta el frente de cada número, cada cual curioso quiso atrapar el pétalo y se puedo hacer sin complicación, unos de los números no quiso percibir el aura y despierta en su cuarto con un fuerte dolor cabeza que mucho más le desconcierta.
Los números quedan sorprendidos cuando un portal se les abrió, atrayente dos de los números se dejaron llevar: el siete y el nueve los demás números se retractaron de su decisión y de inmediato su espacio en el tiempo se dobla y estos despiertan un poco adoloridos en su cama cuando de repente ve el equipaje caer del techo.
El portal se cierra y llegan a la tierra del verano eterno, se ven gigantes que hacen temblar tierra labrando la misma, las nubes son tan bajas que se posan en los enormes árboles que son sacudidos por el constante soplar que pinta cada tronco con un vinilo de color distinto que los rayos del sol cambian de nuevo de color tan rápido que un gran resplandor irradia esa tierra. Los números quisieron tomar rumbos distintos al que guía el sendero el cual fue tragado y bajo sus camas despertaron quisieron tomar ventaja y ellos mismos se eliminaron, cuando quisieron retomar la fantasía el viaje por el portón de nuevo en sus casas los dejó.
Decodificar el sendero del valle eterno donde las orquídeas germinan en las nubes, eso hizo el pilotó y allí vivió por unos días y volvió por su familia para llevarlos allí y esperar nuevos elegidos para guiar a la tierra del verano eterno que es protegida por un arcoíris inmenso.

j.c.n-17-07-2013

Texto agregado el 22-08-2013, y leído por 171 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
2013-08-23 01:40:00 GENIAL. jaeltete
 
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