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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / Encantamiento

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Todo comienza cuando el fenomenal arcoíris se despliega de siete colores que el horizonte pinta para colmar de encantamiento a los corazones con amor que se encuentran en el lugar donde los sentimientos son ocultados porque pueden descifrar su destino final.
Es el inmenso desierto donde lo que germinó quedo sólo en lo incierto y sin destino agobiado de sed, cansado casi para desfallecer por el inclemente sol que hace declinar el espíritu combativo que desde el cerebro es lo único donde puede encontrar un aliento, deshidratado con sus labios resquebrajados, su piel vuelta ampollas, las fuerzas de la nada se quieren alcanzar ya que sin destino para arribar hay que encontrar alguna parte donde puede descansar, las aves carroñeras les rondan por los aires esperando su cuerpo sin vida encontrar, se pronuncian con su chillido hasta que las últimas fuerzas muy rápido van flaqueando, su vista se distorsiona hasta que cae de rodillas, ayudándose con sus manos sediento no es capaz ni de tragar, mira al cielo enceguecido con su antebrazo de su mano derecha se seca su frente sudorosa, sin poder dar un paso más desfoga un último aire y cae de lado derrotado ¿Le esperara un doloroso final? Tal vez agónico, moribundo se da por vencido; poco a poco va aclarando su visión borrosa, esta demasiado somnoliento y vuelve a quedar dormido, de pronto se ve entre nubes que avanzan en un sólo sentido, se van despejando a medida que se abre pasó abriéndolo con sus manos, se puede ver con sus pies sumergidos en un charco, el agua es cálida cuando de pronto entre unos reverdecidos matorrales ve unos ojos de mujer que le sorprenden.
El hombre perdido en el desierto despierta adolorido por sus lesiones ante el sol, mirando hacia todos los lados sugestionado, desorientado siente unas gotas de agua que caen en sus labios y se deslizan hasta alcanzar su lengua rehabilitando su energía de una manera asombrosa. Una voz melodiosa le hipnotiza y lo va despertando, ese hombre siente que está soñando así que se deja llevar hasta que se da cuenta de que no es un sueño ya que la voz melodiosa se lo repite.
Ese lugar es un oasis lleno de vida colorida dónde el agua sacia lo sediento y resguarda de todo lo incierto. Está entrando la noche y el calor se va apaciguando. El turbante de la chica es de color rosa y cubre su rostro dejando ver tan sólo sus ojos.

— ¿Quién eres? Desea saber mi lastimado corazón.
Manifestó el hombre.

—Mi nombre es nebulosa y te digo que te encuentras en el oasis del ensueño.
Dijo la misteriosa mujer.

— ¿Cómo?
Dejaba ver su rostro intrigado el hombre.

— ¡Así como lo escuchaste hombre desconocido!
Dice la chica sin querer repetirlo.

— ¡Ha! por cierto mi nombre es inesperado.
Se motiva inesperado por saber más de la mujer.

Nebulosa desató su turbante para dejar ver su rostro puro y luciente, ella tomo su cabello y su mano entrelazo mientras la desliza suavemente entre sus dedos, enfoco su mirada tímida hacia la arena sonrojada, inesperado sintió lo sublime del instante que el calor abrazador tuvo la fortuna de encender el fuego del amor que estaba extraviado.
Nebulosa camina entre tulipanes que se vuelven de color azul, sus pétalos se duermen cuando la mujer canta y despiertan cuando el silencio no entona la melodía. Inesperado su escancia puede sutil mente oler perfectamente entre mil aromas, siente las puertas abiertas del amor, sólo tiene que saber adentrarse.
Inesperado camino entre cactus hasta llegar al pequeño lago cristalino, se metió hasta que el agua le llego a sus rodillas, en el agua imágenes parecen cuando su mano allí introduce, son las ondas las que producen las imágenes: un camino se ve a medida que se dan pasos, las tormentas de arena se marchan, cada pisada hace germinar raíces que se convierten en una esfera de cartílago donde una semilla florece y da paso a una imponente orquídea, una tras otra germinan mientras las nubes dejan caer una refrescante brisa de agua lluvia que muestran con evidencias indagar a donde ese camino le puede llevar, se tiene que sumergir en el agua, en las burbujas de aire que escapan de su boca el destino mostraran, nebulosa está sentada en su santuario que custodian tres estrellas, su encantamiento embruja los sentidos y hacen sentir vivir mil vidas en una sola donde se ora a la mujer que le hizo su vida acabada redimir entre tarde saliente y la noche entrante. Todo es más claro que nunca aunque la nieve sorprendió cayendo tan lento que los cristales de hielo destellan por todo el multiverso.
Fue la noche que el amor más enalteció, nebulosa a su inesperado amor que encontró en su oasis que brinda con rotundo esplendor.

j.c.n-9-06-2013

Texto agregado el 02-08-2013, y leído por 96 visitantes. (0 votos)


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