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Inicio / Cuenteros Locales / Carmen-Valdes / Teresa

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Teresa

Sus pestañas largas y frondosas, eran dos mariposas que aleteaban cadenciosamente al ritmo de sus juguetones ojos verdes, yo me quedaba embobado, ella al darse cuenta de mi perturbada mirada, volvía la cabeza y un mechón travieso de su cabello rizado y hermoso, jugueteaba en su frente, su piel acaramelada que me incitaba el deseo y las ganas de acariciarla. Me volvía loco verla a diario, creo que ella se daba cuenta y lo hacía a propósito, contorneaba las caderas cuando pasaba por mi lado. Ni pensar en hablarle, yo era uno más de los que a su paso babeaba, además solo era un mocoso y mis 15 años no me harían ganar esa carrera.

No sé por qué comencé a seguirla todos los días, al principio ella me miraba coqueta y me regalaba un par de sonrisas, como animándome a comunicarme con ella, pero yo no podía, por timidez y porque ella era de las caras. Un día se me quedó mirando fijo y ya no pude rehuirla, me acerqué temblando entero, sintiendo el sudor que mojaba mi camisa, sólo dije - ¡hola! - con una voz ronca y compungida, ella rió con ganas, sacó un lápiz de su bolso, me tomó la mano y escribió en ella su número de teléfono y su nombre. Sentí un golpe eléctrico al contacto con sus delicados dedos, mientras mis ojos se habían quedado fijos en el inicio de su escote, su pecho se mecía al ritmo de su risa al verme tembloroso, casi estúpido en la presencia de su morena belleza.

Se llamaba Teresa, la meretriz del barrio, pero fue “Mi Teresa” por todo ese verano, de lunes a viernes de 9 a 12 del día, cuando mis padres estaban en sus trabajos, ella con su risa loca y su cuerpo de seda, entraba por el patio trasero de la casa, luego de asaltar mi refrigerador, se metía en mi cama.

Me enseñó con dulzura y me exigía entrega completa, yo era su “mijito”, su “chiquito”, jamás se aprendió mi nombre, y creo que me olvidaba en cuanto salía de mi casa, aprendí con ella lo necesario para enfrentar mis deberes de hombre en la vida.

El primer lunes de Marzo, mientras me pateaban las ojeras de tanto pensar en ella, no llegó a nuestra cita, la esperé por un par de horas, ansioso después de un eterno fin de semana. Al borde de la desesperación, me fui a su casa a buscarla. Casi eché abajo la triste puerta desteñida, grité su nombre, pero nada, sólo un hosco silencio me contestaba, me senté en la vereda dispuesto esperar hasta que apareciera.

Una gruesa mujer que era su vecina, se asomó dudosa a la puerta de su casa, quizás mi cara de angustia le hizo hablarme, me dijo que ya no volvería, que el sábado por la noche la habían matado en un callejón en el centro y que su familia había viajado de un pueblo de las afueras de la ciudad y seguro ya la estaban retirando a esa hora de la morgue.

Me encerré por días en mi dormitorio, gruesas lágrimas decoraban mi cara, mi padre desesperado logró al fin sacarme la confesión, me alegro ahora que lo haya hecho, hablamos de hombre a hombre ese día, de la vida, del amor y de las putas del puerto. Yo sé que trató de alivianar mi pérdida y yo quise que él sintiera que lo hacía, me dijo que me comportara como un hombre, creo que de alguna manera le hice caso, sólo que ella en mi memoria siempre sería “Mi Teresa”.

Texto agregado el 20-06-2013, y leído por 151 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
2013-06-29 16:18:42 Qué buen cuento, Carmen! Te felicito además por saber cómo meterte en la piel del otro sexo. Excelente.***** MujerDiosa
2013-06-26 20:26:30 Me gustó, me gustó. Triste, pero bastante real por cierto. Muy bueno eso de interpretar un personaje de distinto sexo y edad. Lo hiciste muy bien, te felicito. cieloselva
2013-06-21 18:32:59 Buen cuadro de un joven adolescente que encuentra en una mujer de la vida, el puerto de sus fantasías para su inagotable energía sexual. Con una prosa clara, franca y simple llega a un final triste por una parte, al comprender el dolor que le causa su muerte violenta, y por otra parte la relación con su padre que juega un importante papel en su recuperación ante la vida. 5* sugonal
2013-06-21 17:30:50 Hay cosas ue nunca se olvidan y él tiene un tesoro,,, un abrazo sendero
2013-06-21 00:22:05 Lo leí con gusto y sin reparo, conocer que tiene una autora me deja tarea para la casa... achachila
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