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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / La princesita isabella; como en un cuento de hadas

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Día, noche y en todas ocasiones las flores siempre están contentas en el fabuloso valle de fe de cuentos.
En el reino luciente de la princesita isabella las golondrinas no dejan de volar alrededor. La princesita acaba de despertar para en una nueva aventura mágica estar.
La princesita isabella buscando y buscando en su gran biblioteca no pudo hallar un libro de cuentos. Tres orquídeas con manos, ojos, pies y una grata sonrisa que siempre les caracteriza le saluda mientras van girando, cantando todo van armonizando.
La princesita isabella se le vino una idea a su cabeza cuando la varita mágica de piedra de repente encontró, la princesita se encamino a lo más alto de la torre de su gran castillo con las tres orquídeas que van siempre de tras.
Después de girar varias veces la varita alrededor de su cabeza y terminar estirando sus brazos hacia el horizonte; de inmediato un rayo salió hacia el radiante sol, este de color púrpura se volvió, el suceso invocaba al mago de sus cuentos que tardo un poco pero arribo para ver como el sol púrpura era abrigado por la noche en el último momento.
El mago de sus cuentos abrió sus brazos, cerro sus ojos y lento soplo, una brisa suave lo envolvió y sacudiendo las ramas de los arboles acaba con el silencio que los pasos dejan, su cuerpo desde su cabeza hasta llegarle a sus pies en arena lo mágico lo convirtió, luego el viento se lo llevo.
En el valle de fe de cuentos se vio arribar lo que parece ser una tormenta de arena que una gran sombra al valle brindo, en un chorro se volvió y en torbellino anduvo hasta el frente de la torre del castillo de la princesita isabella, vuelta una nube de polvo comenzó a tomar forma de una silueta humana que comenzó a caminar, arañas comenzaron a salir de entre el polvo que despliegan sus telarañas muy rápido, lento aparcería el mago de sus cuentos con una capucha que oculta su rosto, su mano derecha estiro hacia el frente para que la viera la princesita, sonriente vio como una paloma blanca se poso en la palma de su mano, en un estallido de estrellitas que dejaron plumas volando alrededor todo muy colorido se volvió, la paloma desapareció cuando de repente un libro de cuentos cómo por arte de magia apareció.
La princesita con sus grandes ojos abiertos con expresión de asombro una gran sonrisa manifestó, luego dijo: ¿¡Mago porque ocultas tu rostro!?
La princesita muy curiosa e intensa le descubre su rostro, tiene más de mil cicatrices, estas brillaron en los ojos de la princesita isabella pero el mago de sus cuentos termino sonriendo cuando sin previo aviso el mago desapareció en una constelación de estrellas, el libro quedo en el mesón al lado del candelabro que tiene tres velas. Amarilla, azul y termina con una roja que despliega su llama eterna del mismo color. El libro se abre, la princesita isabella lo toma entre sus manos, un viento cálido se sintió y varias páginas pasaron ¿¡qué extraño y misterioso!? Se detuvo en las páginas en blanco.
La princesita isabella comenzó a ver y sentir como sus manos se convertían en agua, asustadiza soltó el libro, la princesita desapareció y sólo un charco de agua cristalina quedó, las tres orquídeas caminaron muy asombradas alrededor del charco que comenzaba a burbujear, cuando estallaron las tres orquídeas atraparon y a dentro del charco se las llevaron; en un espiral de nubes aparecieron muy mareadas detrás de la princesita isabella que se encontraba muy emocionada porque al frente de ella hay un hermoso bosque, con enormes arboles que brillan y hadas por todos lados que vuelan, de pronto juvilder rugía hasta que a todos los seres mágicos de ese bosque estremecía, las tres orquídeas se escondieron tras los pies de la princesita quien ya también está asustada.

¡Pis! ¡Pis! ¡Pis!
Es un gran árbol de guayacán quien intenta llamar la atención de la princesita isabella.
¿Quién eres tú?
Quería saber la princesita isabella quien tartamudeada de lo asustada.

¿¡No me ves!? Pues soy un hermoso y fuerte árbol de guayacán, mis hojas pueden de mil colores cambiar, ocúltate dentro de mi tronco o si no el malvado juvilder te devorará.
Con voz grave y a veces aguda el árbol de guayacán podía conversar.

La princesita isabella se oculto con sus tres orquídeas, el rugir se escucha cada vez más cerca. Juvilder es una bestia muy grande cubierta por muchas enredaderas con filudas puntas, lleva una cesta de mimbre, entre las enredaderas se pueden ver sus ojos brillar, sus pasos fuertes se sienten en la tierra retumbar, cuando juvilder se marcho la princesita isabella salió.
Resulta que en su cesta de mimbre lleva las hadas mágicas que atrapa ¿Quién sabrá donde las lleva?
Las hadas mágicas de ese lugar son pequeñitas estrellitas, con ojos, boca que vuelan por todos lados con sus dos alitas cumpliendo eternos deseos que son evocados al cielo, sólo con cerrar los ojos las estrellitas destellan de siete colores ¿¡se podrán imaginar cuanta magia pueden regalar!? A los que piden sus deseos sin cesar.
El bosque sumido en un silencio total de pronto un susurro traído por el viento al oído de la princesita arribó: las hadas mágicas fueron llevadas más allá del jardín marchito, no sé más porque no me he a atrevido a ver, fue juvilder que la magia del bosque se llevo.

La princesita isabella cuando se marcho se encontró con el guayacán que le pregunto a la princesita: ¡puede ser muy peligroso donde puedes arribar y no se sabe que podrá sorprender! Quien se atreve a mi guarida adentrarse sin ningún permiso debe atenerse a las consecuencias.
Volvía y rugía juvilder otra vez.

La princesita isabella decidida levanto su mano izquierda que lleva una manilla, empuñándola y en medio de los ojos de juvilder un resplandor todos los ojos encegueció, la princesita cerro sus ojos y juvilder yace inmóvil; todavía vive y las orquídeas más hermosas lucieron, rieron y de un color amarillo pintaron a la bestia, llena de furia rugió, rugió hasta que se cansó pero no sin antes perder el control, hasta las enredaderas se arranco, después de su actitud se arrepintió, le gustan sus enredaderas pintadas de algún color, tanto frío le dio que su movimiento regresó, a su guarida corrió, y por siempre se ocultó, no se volvió a saber de la bestia.
El jardín marchito reverdeció y el sendero mostró a la princesita que caminando no tardó y a las hadas mágicas liberó para cumplir los deseos oprimidos.
La princesita isabella cansada y feliz quiso dormir; lento el charco en la torre comienza de nuevo a burbujear y poco a poco se forma la silueta de las princesita con sus tres orquídeas a sus pies, sorprendida suspiro de nuevo la princesita al ver el valle de fe de cuentos, el libro tirado en el suelo sólo se cerró. Las páginas en blanco se escribieron, la princesita lo guardo bajo su almohada para que su abuela se lo lea más tarde en la noche para dulcemente dormir y otra aventura mágica vivir.

j.c.n-17-julio-2012

Texto agregado el 29-04-2013, y leído por 101 visitantes. (0 votos)


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