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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / Pedazos de ti

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Tiempos destinados hacer marcados.
El pirata flama eterna lleva una pañoleta de color rojo en su cabeza de donde se desprenden llamas efímeras, tiene unos ojos de color blanco y el otro de color verde, su alabarda esta siempre impecable custodiando los grandes tesoros robados.
Cada día que pasaba entre las olas del enfurecido mar al pirata el rostro comenzaba a caérsele a pedazos, y ya viéndose partes cadavéricas en el reflejo de un plato de oro exclamaba añoranzas hacia su amada terita que eran calmadas por el vino a la luz del candelabro de siete velas que se mecía violentamente a causa de la implacable marea.
Las gaviotas comenzaron a volar alrededor del bejel, lo guiaron a tierra firme. Cuando la noche casi arribaba en la media luna el rostro de su esposa podía ver, con tristeza por dentro cabizbajo se encaminaba hacia la playa de esa desconocida tierra; su rostro en el mar pudo reflejar, la piel más rápido de su rostro se caía, observaba un trozo de piel entre las yemas de sus dedos que le hacían recordar de nuevo a su eterna mujer, deprimente para él es todo lo existente.

¡Pedazos de ti hay por todos lados en mi existir!
Escribió el pirata con su alabarda en la arena extrañando el tesoro que está a punto de perder.

Fuerte y decidido el pirata comenzó hacer un mapa mientras caminaba enterrando los malos tesoros que su bejel querían hacer naufragar. El pensamiento constante en su mujer le regeneraba rápido la piel mientras un gran hoyo escavo y varios cofres malditos allí enterró, el mapa termino en una botella de vidrio que contenía vino, con un corcho fabricado de madera la arrojo al mar, la flama en su cabeza se torno de un color azul, contra viento y marea enaltecido se dirigió a su lecho querido, aunque bestias marinas le quisieron detener el pirata con el alma lucho hasta que una por una destruyo, triunfante levantando su alabarda hacia los horizontes que por fin tierra firme descubrió un palpitar en su corazón le animo; esa sensación sus velas inspiro, tan veloz navego que a la playa donde reside arribo.
El anhelado abrazo a su mujer llego, se dio cuenta del gran tesoro que descuidó, ahora el pirata cuida su tesoro de malhechores que tuvieran la intención de robarle, pero ella firme rotundamente siempre negó y hasta se les enfrento. Ya los dos navegan en alta mar llevando el amor que los espíritus encantados le encomendaron al par de eternos enamorados.

j.c.n-16-junio-2012

Texto agregado el 28-02-2013, y leído por 141 visitantes. (1 voto)


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