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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / Susurros de febrero

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Un hombre hecho de hierro con el pasar del tiempo el oxido sin medida le carcomía y mucho más le consumía cuando llovía sin medida.
Un nuevo año comenzó hasta que el inclemente aguacero ceso, el hombre de hierro hacia el horizonte miro y en ese momento el cielo clareo, susurros de febrero su oxido quito, 19 palitos en el cielo iluminan su corazón que de lata por dentro su entrañas le cortaba.
Cada susurro que el hombre de hierro escuchaba, aire de suspiros en primavera evocaba, de repente sus manos de hierro comenzaron a sentirse tan pesadas que de un momento a otro ya no pesaban nada, el tejido de piel le comenzó a parecer, cerraba y abría sus manos mientras una breve brizna de colores cayó del cielo, sentía cada gota de agua colorida estremecer su corazón, efímera la brizna de colores dejo con mucha sed al hombre de hierro.
El sol radiante entre las montañas se encamino hasta que sus rayos del sol se reflejaron en el hombre de hierro, estas destellaron en el centro de la coqueta galaxia. Estrellitas diminutas bajaron del cielo y rodearon al hombre de hierro, en carne y hueso le convirtieron. De repente una bebe su llanto desfogo, el entorno de aquel hombre en música el viento enfurecido convirtió.
Esos susurros de febrero aclamaron lágrimas de alegría que al caer de las mejillas en mariposas se convertían, no cesaban de volar a su alrededor con mucho esplendor.
Aquella bebe sonreía mientras las manos del hombre le trataban de abrigar. Después de un tiempo comenzó a crecer, grande y fuerte se volvió aunque un gran vendaval ataco queriendo arrancarle las manos, escalofríos constantes fue lo que el hombre sintió, sin previo aviso un ventarrón enfurecido volvió, sólo cicatrices en el rostro del hombre dejo mientras la tierra en sus pies se marchito.
La bebe brindaba magia sin fin al hombre que en un cofre de cristal que la luna con su resplandor abría el cielo parecía romperse cundo de nuevo aguaceros caían, su ser de hierro aparecía y lo protegía mientras el corazón intentaba proclamar oro con amor.
El hombre vuelto carne tres deseos de oro se le mostraron cuando unos cirios el viento encendió, este de un soplido las apago, sólo deseo los susurros de febrero que le dolieron en el corazón. El resto de la vida lejos fue un poco mejor.

j.c.n-16-junio-2012

Texto agregado el 27-02-2013, y leído por 115 visitantes. (0 votos)


Lectores Opinan
2013-02-28 01:07:59 No hubiese jugado tanto con la rima,ya que la musicalidad propia del poema,quita concentracion enel argumento de la narración misma.Se gfg
 
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