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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / Castillo de arena

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Todo comenzó con un viaje a la tierra del sol donde un caballero sin armadura arribo, de pronto su caballo desbocado se marcho y sólo con su espada quedo. Exorbitante calor, aquel caballero enterró su espada en la arena y mirando el mar se sienta a descansar, sin nada más para saciar su sed mirando las olas del mar como vienen y van, la suave brisa parece acariciarle recordando su tierra florecida, de pronto fue sorprendido por una hermosa sirena que se asomo a la playa muy curiosa, con una flor de mar se coge su cabello sedoso y largo, su nariz aguileña vuelve su rostro una aventura deseada, trigueña como un ave, ojos verdes que desorbitan el corazón de aquel caballero que de su corazón hizo un melón.
La sirena sentada de medio lado aleteando un poco chispando el agua salada y sin dejar de mirar al caballero con su extraño atuendo que hace todo reflejar muchas respuestas desea buscar. Ya cayendo la tarde tres estrellas se dejaron ver, una línea trazadas entre ellas crean un triangulo donde la media luna se dejará ver por primera vez para los afortunados seres que la pueden ver.
La luna produjo un tenue resplandor y sorprendido el caballero quedo cuando las aletas de la sirena forma de pies de humano tomo; ella se puso de pie y camino hacia donde el caballero que sin palabras y sin predestinarlo sus ojos le brillaron como el imponente sol.
El tiempo continuo pasando y en esa playa un castillo de arena forjaron con radiante amor que sin pensarlo les fue obsequiado.
Cada grano de arena fue fortificado con el aura del infinito amor que con el universo fantástico creo.
El castillo de arena cada vez más grande era, de pronto las marejadas provocadas por un malvado hechicero de las profundidades del mar donde las placas tectónicas no dejan de andar, el malvado quería todo un caos evocar; cada vez la marea más enfurecida se quería en la playa adentrarse para el castillo de arena arrasar pero las murallas detienen el mal.
Amor dulce y de sal reconociendo que no pueden estar siempre en un sólo lugar el castillo de arena es su prodigioso altar que cobija la luna y el sol, protegido todo con un corazón los huracanes no tiene nada más que desaparecer y dejar vivir el amor.
Fue imposible derrumbar el castillo de arena porque el amor latente en el tiempo presente no fue sólo suerte, todo es un oasis donde germina felicidad y así siempre el caballero y la sirena van a estar.

j.c.n-13-5-2012 Cartagena de indias

Texto agregado el 03-12-2012, y leído por 128 visitantes. (0 votos)


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