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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / Una granja de locos

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En la granja pitipan, en las afueras del pueblo tropolin. Aquel hermoso lugar que además es muy particular, con solo pensar en ella es para volverse loco de remate.
Pitipon es el estandarte de esa granja, fuera de ser el dueño tiene setenta y tres años de edad y los deberes ya se le han encomendado a su sobrino jarnudio de 20 años de edad; es tez morena, manos y de dos grandes, siempre lleva un sombrero desflecado.
Pitipon tiene dos hijos que llevan por nombre paquita y gelfon, ellos fueron a estudiar a la gran metrópolis y esta semana llegaran para vacacionar, para volver a sentir el calor de su anhelada morada cobijada por una buena familia; no ven la hora de abrazar a su madre patrinia, bajita con cabello corto y siempre blanco, simpática, alegre y my querida por todos.
A las 4:15am se levanta jarnudio para ordeñar las vacas. Desde esa hora comienzan las labores en esa granja hasta caer la tarde. Pareciera que la granja nunca durmiera; el caballo que lleva por nombre horizonte azul no relincha, prefiere ladrar como un perro, no deja de menear su cola y le gusta pararse en sus dos patas de atrás, cuando jarnudio arriba al potrero para verificar de que el ganado este completo como un perro gigante horizonte azul intenta morder el poncho de jarnudio pero siempre termina mordiéndole el sombrero y sale corriendo con el sin dejar de ladrar para el ganado arriar.
El ganado no muy a gusto porque pensaban en medio de sus bramidos sin dejar de pastar para iniciar una fiesta y ponerse a bailar. Jarnudio se fue tarde del la noche a su lecho para descansar, su amada esposa que siempre muy preocupada por jarnudio no lo desampara, con sus cinco meses de gestación es un regalo de la vida para su eterno y fiel amor que desde niños comenzaron a construir.
Los dos perros de la granja; uno de ellos se llama cojito porque una vez un camión lo arroyo por el camino cuando seguía a jarnudio para cortar caña de azúcar, su compañera chispita de color blanco y negro, mantiene mucho tedio con horizonte azul pero cuando los dos perros lo pensaron bien más relajados y echados pueden permanecer sin dejar de rascarse las pulgas que no dejan de hacer su festín, claro está siempre al lado de pitipon.
El gallo reloco duerme todo el día y en la noche se sube al árbol más grande de mangos, allí se posa después de agitar varias veces sus alas, se cree un búho e imita el sonido de este muy igual, esto lo aprendió reloco cuando pitipon veía televisión, pero reloco no se alimenta roedores, en una pequeña tula lleva mecato para pasar la noche y dejar de asustar a la gallinas, este no para de bostezar y ya muy tarde en la madrugada una breve siesta a disponer.
Un grupo de siete patos muy molestos no dejan de rondar la entrada de la casa de pitipon, el último pato caminando cojo como siempre, no va herido esta arremedando al perro, es un artista de película y manifestándose como un pisco se hace el muerto a cada momento, todo esto para que sea revivido por su divino amor, la gallina Martina que menea su rabadilla de un lado para el otro cuando el pato artista la vacila.
Al amanecer los cerdos parecen enloquecer cuando en el criadero de peces son sorprendidos por jarnudio, los cerdos no pudieron pescar nada pero a uno de ellos Juanito solo le gusta bucear y emerge con un pescado en su hocico, sorprendido suelta el pez y este lo bofetea una sola vez con sus aletas traseras.
Las ovejas son fascinadas haciendo de jardineros, entre su piel peluda les gusta entrelazar los tallos de las flores, cuando son motiladas con pétalos de flor se cubren.
En la mañana despiertan los hijos de pitipon al escuchar mucho ruido, boquiabiertos se pueden ver, la gran fiestas en el potrero, fenomenal dejaron boquiabiertos a todos. Los chivos alardean de tenores en medio de la fiesta en el potrero para regalar un modesto concierto, todos los animales de la granja hacen un bullicio sin cesar.
El loro José no ha querido hablar hoy porque se siente muy enfermo, se puso a jugar el doctor con la iguana Adriana quien le receto un jarabe que todo su estomago perjudico. Reloco con su risa burletera se pasea entre la granja burlándose de todos, este tropezó con una roca y en un pantano cayo, uno de los cerdos allí comiéndose una cascara de plátano a los cuatro vientos se burlo mientras arrojaba la cascara sobrante hacia atrás, pasando el burro amanerado se resbalo “plumas volaron por doquier” con su quejido amanerado, meneándose con mucha ira porque la cinta rosa de su cola ensucio.
Después de unos fabulosos días los hijos de pitipon rieron sin parar en la tarde de hoy para a la gran metrópolis volver a marchar.
Todos los días la monotonía en la granja es borrada por los locos animales que todo lo ven con buen humor. pitipon y jarnudio con sus familias viven felices y no quisieran de la vida nunca partir.

j.c.n-10-03-2012

Texto agregado el 16-07-2012, y leído por 150 visitantes. (0 votos)


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