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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / La princesita isabella y el gran guayacán real de los deseos

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Es un paraíso en el que todo el mundo sueña, es un lugar lleno de paz e infranqueable para vientos impetuosos que desean deshojar los arboles del bosque pantanillo.
En un sobresalto del terreno después de pasar un sendero peligroso encuentra el árbol de los deseos, el gran guayacán real es el núcleo de la vida del valle sur del aburra.
El majestuoso castillo trianon se encuentra en el valle del aburra, es el más grande de
Todas esas tierras, torres una tras otra que rodean un gran palacio con una vista hermosa hacia el rio, con sus murallas que pasan montañas con sus respectivas torres vigías. Muy resguardados y prevenidos deben estar a causa de piratas invasores provenientes de las tierras rodeadas de agua salada.
En ese sitio vive la princesita isabella, se siente feliz cuando monta su pantera azul por territorios lejanos. Un día quiso visitar el gran guayacán real de los deseos para pedir su deseo, pero no todos llegan hasta allí, se desorientan hasta perderse y nunca encuentran ese árbol, solo los elegidos por el gran guayacán real tendrán lo deseado.
¡Alguien! Hace mucho tiempo hayo la forma de no extraviarse por el sendero y así poder dirigirse a buscar el gran guayacán de los deseos. Ese alguien es opitor, quien esputa sus manos sin razón constantemente y heredero del hacha de la oscuridad.
El árbol de los deseos está en la mira de opitor para cortarlo, arrancarle el tejido grueso y carnoso con un poco de follaje verde y los suelos podridos no germinen y no sean bendecidos por suelos alcalinos y productivos.

La princesita isabella en su pantera azul corriendo más rápido que el viento y saltando distancias largas quiere llegar lo más rápido posible al gran guayacán real, para que su deseo se cumplido; ir a las estrellas y traer una pequeña, ponerla en el valle del aburra para que siempre brille luciente.
En su alocada carrera observa que los elefantes blancos de las lagunas del norte esplendoroso van en estampida, es notable que escapen de algo muy temible.
La pantera azul se detiene y sigilosa se pone alerta. El olor extraño, el ruido estridente ponen nerviosa a la princesita esperando ver qué ocurre, de repente jerfition, la marmota voladora desciende cerca a la princesita diciendo muy rápido: ¡ son monstruos! Tienen colmillos muy grandes venenosos, sus ojos despliegan fuego y desde sus colas les salen humo negro que adormece sus presas, enormes comen y destrozan lo que encuentran.

Los monstruos son bestigars, nadie sabe quien creó esas bestias temerosas. Los monstruos pasaban por el bosque de papel que poco a poco es arrasado por los bestigars que están próximos arribar al valle del aburra.
La princesita ha cambiado su deseo, quiere que la destrucción se detenga. Monta su pantera azul que comienza a correr muy rápido hacia los monstruos, la princesita isabella levanta su mano con su cetro que lleva una estrella en alto relieve empuñándola, abriéndose así camino con una implacable valentía.
Después de pasar la odisea de sus vidas el camino hacia el gran guayacán de los deseos fue destruido por las bestias, y sin indicaciones el deseo anhelado esta perdido, de repente roncancio el orangután de rayas naranjas se siente roncar en una guarida.
La princesita se dirige allí y despierta a roncancio. Dice enojado, asperezado y bostezando: ¿Quién se atreve a despertarme de mis sueño profundo?

— ¡fui yo! Señor roncancio.
Le decía en voz baja la princesita isabella.

— ¿y quién eres tu niña?
Roncancio quitándose las lagañas quería saber.

—la princesita isabella del valle del aburra.
Sonriendo con sus ojos abiertos deslumbraba a roncancio.

— ¡me despertaste prince…!
Sorprendido de semejante visita en su humilde guarida roncacio queda atónito.


Roncancio queda devastado al ver su territorio destruido, muy triste se pone a llorar, pero el mirlo con su plumaje que cambia de colores canta tratando de animar a su viejo amigo roncancio.

— ¡si me ayudan a llegar al gran guayacán de los deseos incluiré en mi deseo que el bosque de papel vuelva hacer como era antes, hermoso!
Dijo la princesita deslumbrando con su rostro angelical.

— ¡¿y que esperamos princesita?!
El mirlo muy decidido los invitaba a ir al gran guayacán de los deseos.


El mirlo los guio entre criaturas peligrosas saliendo siempre sin ningún rasguño porque el orangután de rayas los protegía junto con la pantera azul, de repente bestigars rezagados se encuentran frente a ellos, la princesita levanta su mano con su real cetro y hace desaparecer las bestias ya que son mas pocas.

Entre las chamizas sale opitor, e intocable protegido por real hechicería del occidente del frio inminente pasa como Pedro por su casa entre la pantera azul, el orangután y el poder de la princesita. La princesita se apura a pie ya que opitor se perdió de vista pero tropieza en una roca, esta voltea su cabeza para todos los lados buscando a opitor que se esconde para poder ser guiado por ella misma, ya estropeo sus planes para ser escogido por el gran guayacán real.

¡Increíble! se ve el gran guayacán real a lo lejos luciente con su remolino amplio y extendido, con su centro vacio esperando a dar deseos.
Opitor vuelve y aparece de la nada con su hacha de la oscuridad disponiéndose abanicar el gran guayacán de los deseos, al impacto cambia de color blanco empezando desde el metal, siguiendo con la madera y después las manos, desintegrándose al momento hasta llegar a su destino, el corazón de oprito.
Las placas tectónicas se mueven suavemente, las capsulas carnosas se vuelven amarillas en forma de corazón, estos frutos maduran de inmediato abriéndose como una bisagra para dejar totalmente expuesta la vitirania, son espíritus de dragones que habitan el gran guayacán de los deseos el cual despliega las luces hermosas para cumplir el deseo.
Caen las semillas encime de opitor, las pócimas hechizadas provenientes del occidente frio inminente desaparecen y opitor se vuelve un gran hombre. La princesita perdió su deseo tocando el árbol deseando que la maldad en aquel hombre se acabara, esto después lo dijo a roncancio, solo se enojo por un rato, el sabe que la humildad de la princesita isabella la lleva a decisiones pensando en el bienestar de los demás.
Sus flores se vuelven amarillas esperando nuevos buenos deseos. El gran guayacán real de los deseos llena de aromas al bosque pantanillo.
Los personajes vuelven a sus tierras y ven que el bosque de papel vuelve hacer hermoso como antes. La princesita, roncancio, el mirlo se dispusieron a escribir sobre el bosque de papel mientras la pantera azul corretea las rocas de papel que ruedan muy rápido sin parar a causa del viento que vacila.
El valle del aburra fue salvado y después de llegar la princesita isabella el valle se lleno de guayacanes de colores, muy visibles volviendo todo felicidad en el entorno.

j.c.n-25-octubre-2010

Texto agregado el 23-01-2011, y leído por 148 visitantes. (0 votos)


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