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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / Marquitos el soñador

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Marquitos tiene 9 años. Sus padres son muy humildes y la fuerza del corazón siempre los ha mantenido juntos, hasta que un día algo desafortunado pasó. El corazón del padre de marquitos fallo y murió.
Fueron unos días funestos, la madre hace hasta lo imposible para mantenerse económicamente y tener a marquitos en la escuela.
Marquitos es muy reconocido en su escuela por sus pensamientos positivos e increíbles. Es un soñador, un niño que mira el mundo desde un punto de vista diferente y siempre con una mañana a cuestas.

— ¡mama voy hacer un gran profesional! Y te sacare adelante, te daré mas de lo que te mereces, por ser mi guardiana, mi ángel, mi madre.
Marquitos le repetía esto a su madre más de tres veces diarias.

Un día marquitos en el solar de su casa, mirando el árbol de guayabas y el árbol de mangos el niño les hablaba. El viento sopla suavemente y el árbol de guayabas se mueve.

— ¿marquitos Porque solo miras el guayabo y el mango? ¡Mírame a mí también! además tengo cosecha, mira mis limones grandes y jugosos decía el árbol.

Marquitos afortunado de sueños y diversión juega con los tres arboles.
Su madre Salía muy temprano para el trabajo y le tocaba dejar ir a marquitos solo a la escuela. El trayecto es muy largo y empedrado, pero los arboles lo acompañaban a su destino, mientras que marquitos se pasea de rama en rama disfrutando de los frutos.

Ya en la escuela y en clase de matemáticas los arboles lo miran por la ventana.
Torombolo es el rector de la escuela, es muy casca rabias y esta por el gran jardín pasando revista de que ningún niño se quede por fuera de clases.

Torombolo: ¿y esos árboles que? He perdido mi retentiva ¿no me acuerdo de que esos árboles estuvieran allí?

Marquitos se queda dormido terminando la clase, pero la profesora Eugenia lo despierta para que monten todos los estudiantes la gran nube, y dar una vuelta por los horizontes, para ver todo lo maravilloso desde los aires.
Estupendo fue el viaje, vieron dinosaurios extintos y vieron sus casas desde el aire.
Rin. Rin. Rin… suena el timbre del descanso y la profesora Eugenia despierta sugestionada y lo que escucha son risas y juegos interminables.

Marquitos invita algunos amiguitos a que vean los arboles que caminan, y sentados en el jardín se burlan del niño.

— ¿a quién no le gusta soñar? Deberíamos dar una vuelta por el bosque. Decía el árbol de mangos.
Unos niños quedan sorprendidos y ansiosos muchos suben a los arboles, otros corren despavoridos.

Fue un gran paseo esa mañana que ni notaron que tenían que volver a clases. El rector torombolo los castigos sin descanso durante dos semanas, pero eso no fue impedimento para viajar al otro lado del mundo sumidos en los sueños de marquitos.
—Deje de soñar tanto marquitos ¡soñar no te llevara a ninguna parte! Decía la peluda, la gran profesora de bachillerato que soñaba con llenar de malas notas a sus alumnos.

Después de varios años marquitos creció y se marcho de su pueblo. Ya adulto era burlado por los demás adultos.
Vivía en un mundo de sueños teniendo una visión más lejos que la de los demás, y eso le molestaba a sus amigos, que en la certeza de sus sueños la envía termino sumiéndolo en lo que querían ver los demás.

Un día volvió a casa, saludo a su madre que muy viejita la enfermaba la soledad constantemente. Marcos se asomó al solar y vio a los arboles muy secos casi para morir.
Pasaron varias noches y los arboles seguían secan docén, esperando el adulto que volvieran hablar, caminar y correr.

Marcos comenzó a soñar de nuevo, y a desvanecer aquellos que con su simpatía quieren imponer murallas para los sueños y nunca sobresalir.

Los arboles ya muy viejos toman un nuevo aliento, y como mágicos corren por el bosque con sus ramas ya muy débiles que se fueron fortaleciendo.
Sus sueños son tan anhelados que ya vive en ellos, y los arboles de alguna manera sin ser vistos llegaron donde reside marcos y su madre, en la gran ciudad.
j.c.n-octubre-11-2010

Texto agregado el 27-11-2010, y leído por 161 visitantes. (0 votos)


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