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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / El mensajero

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Es un valioso hombre muy trabador y humilde. Muchos golpes le han dado la vida pero siempre se ha mantenido en pie, mirando al frente con su mochila llena de sobres para repartir.
Hay sobres que son bien recibidos, muchos son sueños y otros son cuentas de cobros qué son discusión en contra del mensajero, pero son silenciados de inmediato con un reproche irónico del mensajero que nada tiene que ver con los hechos.
El mensajero va a barrios donde el infierno de las balas se pasea sin cesar, en días colmados de lluvia pero después de haber terminado dé repartir el correo, muy aporreado por el cansancio se dirige a casa donde lo espera una comida fría, y más horas de trabajo trasnochando.
El pleno camino la brizna se vuelve torbellinos uno tras otro arrastrando hojas secas por toda la calle. Pablo es el nombre del mensajero, y decide montarse en su bicicleta para descender de una pronunciada colina. De repente un tronco seco se desploma al lado de la calle, el mensajero cree que conto con suerte por no haberle caído encima ese gran tronco.
Da dos pedalazos más y la gravedad hace el resto pero cuando va bajando otro tronco cae. Decide frenar su bicicleta y detallar el tronco a ver si era igual, buscando una excusa para tomar aire y agua. Desconcertado se quita su casco y se rasca la cabeza.
Detrás de un árbol un hombre con una barba pronunciada y blanca, lo mismo que la piel, ojos verdes le da la bienvenida y lo invita ir a otra parte. Burno es su nombre de pila.
Pablo: ¡oigan a este! Ni siquiera te conozco y yo voy para mi casa a descansar.
Burno: ¡escucha bien buen amigo! Si no haces lo que quiero no podrás volver a casa. Abriré una puerta de la realidad hacía la fantasía, para que me ayudes. La fantasía está llena de villanos y escasos héroes, tu lo serias con puro corazón de lagrimas al llevar este sobre que contiene magia para los seres fantásticos; Si tu no ayudas todo acabaría, tu mundo real se extinguiría con la mente, volviéndolas monótonas y sin sueños libres de convicción.
Hablo: ¡a otro perro con ese hueso! Que cuento tan rebuscado, yo voy para mi morada.
Burno le insiste con un buen juego de palabras manipuladoras que no son asimiladas y analizadas por pablo. Termino accediendo, renegando pero con el corazón que tiene pablo hará el trabajo bien hacho, y no habrá nadie que le dañe el pensamiento honesto.
Pablo: ¡ha, isss...! Con este cansancio, el hambre atropellando y un loco que sale de la nada con semejante película, me da este sobre que se encuentra tibio y con un papel que cambia de colores. Hare el favor quemas da, soy así una buena persona.
El mensajero tendrá que llevar el sobre desde el sur con dirección al norte, hasta llegar a la cima de una gran montaña.
Mientras este se dirige por una autopista muy concurrida algo a la orilla del rio Medellín le llama la atención. Son unos hongos brillantes que despliegan un aroma que adormece, pero no funciona con el mensajero.
La rinitis del mensajero no le permite que inhale el aroma.los admira y se marcha, un momento después es sacado del camino por un auto que desaparece en un humo espeso.
Pablo asustado cambia de dirección adentrándose por unos matorrales que de un momento a otro se ponen muy rígidos, obstaculizando el paso agitado del mensajero que es amarrado de sus manos y pies por esos matorrales.
Surge de la tierra niviqui. Un ser de tierra que advierte al mensajero no llevar el sobre.
El mensajero no comprende tal fenómeno y termina por asustarse. Logra zafar sus manos y evadir a niviqui, que afanado por el sobre mientras los autos aparecen de nuevo, el mensajero se ha perdido de su vista.
El mensajero desorientado de ver tanto loco por ahí suelto comienza a ponerse nervioso, de repente una mano fuerte lo toma de su mano, forcejea y de la nada reverdece naturaleza. Surgen grandes montañas, el color verde se destiñe, la tierra se levanta por los aires, pablo comienza a creer en los súper villanos de fantasía.
El mensajero hace caso omiso a esas señales cuando el hombre de la mano fuerte, que cambia de colores como el camaleón le dice que no se atreva a llevar ese sobre a su destino.
Lo único que le queda a la buena fantasía es persuadirlo, porque un hombre real es blindado si la fantasía quiere hacer algo contra él, pablo puede hacer lo que quiera allí.
Pablo continúa su camino sin saber que pensar, su mente esta sugestionada, así que en una roca se sienta a descansar bajo la sombra de un gran árbol.
El árbol: mensajero no mires hacia atrás, solo escucha por un momento. Ese trabajo que te encomendó burno será desastroso para todos nosotros.
Pablo: ¿Por qué? Si ustedes son súper villanos de la fantasía, y lo más correcto es que sean destruidos.
El árbol: no somos villanos, somos lo que leda vida a la fantasía, así como usted un ser humano de la realidad depende de la tierra, y no sería posible sin su planeta prodigioso. Burno quiere poner la fantasía en el mundo real, ustedes los humanos desaparecerán y los súper villanos de la fantasía prevalecerán, nosotros también desapareceremos, ¡por favor destruye el sobre!
Pablo: El sobre debe llegar a su destino, por eso soy un mensajero y allí legara el sobre.
El gran árbol deja salir sus raíces de lo profundo de la tierra y detiene al mensajero, que ya había dado unos cuantos pasos para marcharse. El árbol sacude sus grandes ramas muy enojadas y grita sollozando ¿Por qué lo haces? ¡Si nunca te hicimos nada!, usted maduro y dejo perder la fantasía, se consumió en su mundo de enojos y maldiciones ¿porque no sigues en tu mundo en paz contigo mismo? Y dejas nuestra fantasía que sueñe. Te llena de sueños aunque tengas 60 años para que las esperanzas sigan vivas y no te sientas perdido.
El mensajero no sabe quién es villano, quien el bueno y no tiene que estar en la mitad de todo este embrollo pablo saca un encendedor y se dispone a quemarla, burno aparece en una ráfaga de viento apagando la llama, y exigiendo al mensajero hacer lo acordado.
Burno siente mucho frio, se atemoriza cuando el mensajero lo mira fijamente. Pablo prende en llamas la carta que escapa de su mano, y es llevada por los aires mientras se vuelve cenizas.
Burno intenta escapar pero se desvanece mientras huye.
El gran árbol provoca un torbellino para que el mensajero vuelva donde todo comenzó.
Ya es de noche y la experiencia fantasiosa lo deja con mucha hambre, al arribar a casa encuentra la comida fría. Después a dormir, levantarse a la misma monotonía.
j.c.n-2-2010

Texto agregado el 05-09-2010, y leído por 169 visitantes. (0 votos)


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