Te veo ahí sentado. Mirando cómo derramo mis vidrios. El blanco del cuello de tu camisa me lastima. Se ve que usás Ariel. Te veo serio muy serio y apagado. Tus otras manos se elevan hasta tu cara tiran hacia abajo. Te arrancás la cara. Mucha, mucha sangre sale de tus heridas. Son chorros morados azules negros. ¿Cuál es tu cara? ¿La arrancada o esa? Eso que está entre tus manos es una de tus caras y la mirás como si fuera un folleto del banco galicia.
Texto agregado el 18-08-2010, y leído por 101 visitantes. (6 votos)