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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / El abuelo Gilberto

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El es un señor de edad que les cuenta cuentos a sus nietos antes de dormir, llevándolos allí y viviendo esa magia en cuerpo presente.
Una noche se sentó en la cama al lado de sus nietos, y dijo que su imaginación fue borrada por un fantasma de cuento, de nombre tes. Que con su egoísmo energúmeno quiere encerrar en una esfera de cristal, la imaginación que da vida a sus cuentos.
Tercomeno, es una brisa de gotas de agua turbia que ha escapado de las manos malevas de tes, para encontrar al abuelo Gilberto y convierta esas gotas de agua turbia, en enceguece dores colores, para que tes sea destruido.
Tercomeno ha hecho hasta lo imposible para encontrar la forma de trasportar al abuelo Gilberto a esa dimensión, que está totalmente en blanco.
El abuelo aparece en aquel sitio desconocido, de inmediato su visión se dirigió hacia todas partes, y mientras parpadeaba en lo que pensaba, aparecieron paisajes verdes.tes respondió con un largo camino que se dirigía a partes que todavía están en blanco.
El abuelo se adentro en aquel camino inhóspito, contra fuertes vientos que no dejan avanzar fácilmente, y a su edad se le dificultaba mucho más. Tes desea que se extravíe por ese camino, que lo llevaría a un laberinto de paredes de rocas donde no habrá salida.
De repente el abuelo Gilberto pierde su memoria, pero en su conciencia siempre están sus nietos, provocando un pasaje por el tiempo trasladándolos al camino en blanco, apareciendo al lado del abuelo en ese laberinto sin salida.
Sus nietos sin querer hacen que el abuelo recobre su memoria, y piense en un cuento donde los caminos sin salidas se derrumben y se pueda seguir adelante.
Mientras continúan por su camino, tes aparece al frente de ellos muy desafiante, y pronunciando en vos alta que el abuelo Gilberto debe de finalizar los cuentos que les cuenta a sus nietos de una vez por todas, porque si no serán convertidos en una ilusión óptica, para todo aquel que quiere adentrarse en los cuentos.
El abuelo con su vasta experiencia de vivencias concretas, da paso de nuevo a su imaginación, y crea un hoyo donde tes cae, pero en el preciso momento este desvanece.
Tes también tiene el poder de la imaginación, así que huye para crear más trampas, y borra de nuevo la memoria del abuelo.
Una luciérnaga se posa encima de una gran roca, y llama la atención del abuelo y sus nietos con unos sonidos extraños que se desfogan en eco.
La luciérnaga emprende el vuelo dejando con el aleteo una luz marrón, que Gilberto y sus nietos siguen hasta encontrarse con un hombre de mimbre. Gilberto desea saber ¿quién es él?
Hombre de mimbre: ¡soy una creación de tu imaginación! Y no importa que pierdas la memoria, tú me creas con tu subconsciente.
Aquel hombre de mimbre los guía por cavernas escarpadas, pero tes provoca que el piso se agriete con un gran temblor. Las rocas puntiagudas caen desde el techo de la caverna, y el hombre extraño coge una roca, y esta se rompe mostrando en penumbras rayos tricolores trasportándolos a otro lugar en el preciso momento en que caían, las mortales puntas de la caverna.
El subconsciente del abuelo sigue la prospectiva, yendo a otro paisaje, no majestuoso por tener solo un color, el gris.
El abuelo y sus nietos se encuentran en un camino, a la mitad de una gran montaña. Uno de los nietos muy valiente se arroja por ese empinado precipicio, colgándose de cada rama que le daba la oportunidad de seguir bajando ágilmente, hasta llegar donde no hay peligro de caer.
El nieto recolecta frutos, los cuales se desvanecen en sus manos, logrando con ese desvanecimiento un gran sendero para poder bajar de la montaña el abuelo y sus primos.
El abuelo se acerca a un árbol y posa sus dos manos en el, cierra los ojos y con la poca memoria que ha logrado recuperar, dedicando pasión con éxito y con sus arrugas pronunciadas hace crecer ese árbol hasta las nubes; escala el abuelo hasta la cima descubriendo a tercomeno en aquellas nubes.
El viento sopla muy fuerte, desprendiendo unas cuantas canas de su poca cabellera, levitando entre las nubes y reventando en mil colores, regalándole color a tercomeno para que sus gotas en brisa bañen cada metro de esos espacios en blanco, dejándolos coloridos y a tes sin escapatoria; por estar en el lugar equivocado se volvió colorido, provocando en tes un sentimiento de gusto por verse colorido.
Tes hace las paces con tercomeno, y unen sus fuerzas para ser los cuentos del abuelo Gilberto sean más espectaculares.
Los nietos y el abuelo vuelven a su lugar de origen en un profundo sueño; los nietos despiertan y se apresuran donde el abuelo, para que les cuente un nuevo cuento, que el que les había contado ayer, los había puesto a soñar como nunca antes.
El abuelo Gilberto se da la vuelta para disponerse a tomar un café, riendo porque sus nietos creen que fue un profundo sueño.
j.c.n-19octubre-2009

Texto agregado el 20-03-2010, y leído por 188 visitantes. (0 votos)


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