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Inicio / Cuenteros Locales / jornuco / Los mineros. (LNHC)

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Inmediatamente los canadienses comenzaron la explotación de la mina de ferroníquel en el hermoso poblado Jima Abajo, Bojote consiguió trabajo como obrero de excavación, el estaba recién casado aunque oficialmente no lo había hecho.

Para ese entonces la esposa de Bojote era muy joven y tenía seis meses de preñada, aún no sabia nada de cuidados de bebes, pero estaba dispuesta a aprender.

Desde su inicio la mina había sido una promesa de riqueza y prosperidad para los pobladores de esos lugares, sobre todo para los de Jima Abajo donde estaba la explotación principal, pero nunca se vio tal prosperidad y aunque hubo mucha protesta de parte de los trabajadores solo conseguían promesas para el futuro.

Con el tiempo Bojote llegó ser el líder sindicar de los mineros o un cabeza caliente como lo llamaban los patronos y aunque su mujer lo aconsejaba para que cuidara su trabajo (porque la familia había aumentado considerablemente) él no hacía mucho caso y continuaba al frente defendiendo lo que entendía eran sus derechos.

Aquel sindicalista nunca aumentó una libra en su vida y aún con la cabeza llena de canas tenía la esperanza de que el deterioro desconsiderado de toda la vegetación de Jima Abajo no fuera en vano y que tarde o temprano los beneficios llegarían a los pobladores, pero por tal actitud recibió muchas amenazas y discriminación de parte de sus jefes.

Un día la mujer del líder sindicar murió de cáncer en la sangre dejando en la orfandad a seis carajitos, pero ella no fue la única que murió de esa enfermedad alrededor de la mina.

Con el paso del tiempo despidieron al viejo Bojote del trabajo y en aquel entonces la pobreza en el lugar era espantosa y aunque todos sus hijos trabajan en la mina el dinero no alcazaba para nada y sus vástagos se veían tan viejos como el líder sindicar.

Después que sacaron todo el metal de la zona, el hermoso paisaje de Jima Abajo se veía como las escenas finales de una película de guerra en medio oriente.

PRIMER FINAL:
De repente entró una temporada de lluvia de borriquito emparejao, donde el agua corría en caudales en todas direcciones y el poblado de Jima Abajo fue arrastrado mucho más abajo por las inclemencias del tiempo.

Todo quedó desordenado y empaquetado en un rincón olvidado del tercer mundo, los muertos por montón y enterrados entre los escombros de sus antiguas propiedades.

Para los pocos sobrevivientes llegaron muchísimas donaciones de países muy generosos, entre ellas llegó una donación muy especial desde Toronto, un furgón de ollas de ferroníquel con un costo muy elevado en dólares, pero Bojote no vio los beneficios por lo cual él tanto luchó.

SEGUNDO FINAL:
Con un ambiente totalmente destrozado, y con todos los esqueletos de maquinarias viejas abandonadas (que se usaron en la mina), sobrevivieron dos o tres familias arruinadas, contemplando las riquezas que una vez existieron en el lugar pero que hoy solo son historietas que no se pueden contar, porque parecen exageradas de tanta riquezas que había y además no hay a quien contarle las calamidades de las gentes pobres de hoy en día.

La familia de Bojote es una de esas familias, que se aferra a defender las riquezas de la madre tierra que Dios nos obsequio.

Texto agregado el 07-04-2009, y leído por 303 visitantes. (17 votos)


Lectores Opinan
2009-05-10 18:31:31 Bien tratado el tema del sindicalismo. Bien. firpo
2009-05-09 03:29:02 Me gustó mucho tu historia, las injusticias, la explotación del hombre y la riqueza del suelo se hacen en américa desde hace siglos, la lucha debe continuar, lamentablemente los gobernantes corruptos que tenemos en nuestros países tienen preocupaciones más personales que sociales, les importa una mierda el sufrimiento del pueblo. Precisamente en el caso de tu cuento, muy bien llevado por cierto, las explotaciones mineras son de lo más salvaje del capitalismo egoista, se limpian la riqueza, contaminando con explotaciones de gentes y recursos naturales irrecuperables, contaminando las aguas subterraneas, metiendo veneno en la tierra y en el cuerpo de los habitantes de la zona, y arrasando la riqueza de los pueblos. Te felicito por tu cuento, representa una valiente denuncia ante el atropello de empresas en su mayoría extranjeras que lucran con las vidas de modestos y pobres locales.***** elbritish
2009-04-14 20:22:07 La eterna protesta sindical, enmarcada en una descripción mas bien pobre de un entorno minero. El fondo interesante, la forma podría mejorar mucho. Felicidades !! corguill
2009-04-14 03:12:18 Muy lindo tu texto *****:)beso alasblancas
2009-04-14 01:06:16 realmente lo q escribes es muy bueno, tienes fluidez y tus historias tienen la fantasia de la imaginacion y en este caso la crueldad de la realidad, me quedo con las primeras donde siempre me arrancas sonrisas... aunq siendo objetiva mejoraria el final angora
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