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Inicio / Cuenteros Locales / CalideJacobacci / El quemado

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El quemado


No hubo velorio, Ibarra nunca fue velado. Quedó para siempre entre los restos de la casilla al reparo de las dunas.
Fue parte de ese montón de cenizas y chapas que dejó el incendio.
Lo que los milicos encontraron pegado a los fierros de la cama revolviendo con un palo -que al tocarlo se desintegraba- era como la arena misma y volaba, el viento la hacia volar. No quedó nada, nada, ni los tres dientes que tenía.
Y esa noche al cielo se le dio por llover y mucho.

El que vive entre los medanos sabe que la arena esta viva, que se mueve, que nunca amanece con la misma forma que la tapan las sombras.
Y que en un pestañeo lo que cae en ella se entierra, como si lo tiraran desde abajo y no se lo encuentra más. Nada vuelve.

El Flaco cuenta a veces, que el cielo esa tarde se puso rojo.

- Raro cuando pinta pa’ tormenta…desde el mar.

Y que los loros levantaron desde la barranca todos a la vez, como un gran chillido. Como un grito de angustia que se suspendía en el viento. Enloquecidos.

-Algo me asusto por adentro…! -Suele decir el bolichero cuando recuerda.

-Como un miedo o un presagio…

No llegó nadie hasta el Bar, ni un alma se acercó y estuvo solo hasta que la noche se cerró, oscura y los loros callaron.
No había sonidos. Ni gallos, ni relinchos. Las olas llegando eran solo un murmullo.

-Se quemarán los tamariscos? –Pensó.

Y salió a mirar afuera.
No hacia frío pero le volvió el estremecimiento, esa angustia, ahora en el silencio de la playa y fue un temblor en la espalda, entre las paletas.

Cuando entró al salón pensando en prender el farol y ocupado en ello, lo vio.
Estaba Ibarra afirmado al mostrador con una mano apoyada sobre la boca, tapando el mal aliento.
Le sorprendió encontrarlo.

No hablaron pero sirvió ginebra, después -siempre lo cuenta- el pulpero se fue saludando con la mano, sobre el mismo silencio con que caminaba la noche, y en el borde del vaso quedó ceniza pegada.
Con la forma de los labios.


(2008)

Texto agregado el 02-12-2008, y leído por 304 visitantes. (15 votos)


Lectores Opinan
2010-05-06 00:57:57 Que buen relato me encanto!!!! mis5* y besotes NILDA yo_nilda
2009-02-16 01:45:24 El incendio comenzó justo después del último trago.... o en el momento en que el pulpero se acercó al bar a pedir su acostumbrado aguardiente después de tres noches de insomnio en altamar... qué más da, el caso es que estuvo ahí, en ese preciso instante ¿no? Saludos tobegio
2009-02-01 08:52:31 Me gusta cómo describes la escena...Saludiños. chus
2009-01-24 11:36:48 Extraordinario relato, con imagenes certeras y un gran final. Te felicito. nesravazza
2009-01-09 03:36:14 Excelente , la verdad yo creo que los muertos vienen a despedirse, por tanto tu historia deja una pueta abierta a ser un relato mas que producto de tu imaginería ... un gran abrazo desde Uruguay !! abracadabramilagrosa
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