La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]

Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Azul
Eventos
Enlaces
Temas
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / joeblisouto / ¿te digo, cuento, estás contento?

 Imprimir  Recomendar
  [C:301905]

escuchando aquello que suena en la radio que fue regalo de mi madre hace más de cincuenta años, me digo siempre el por qué aún funciona tan bien, escuchando a faure, sus sonatas de chelo y piano, que disuelven una parte de mi alma en este espacio de ahora que no tiene nunca terminar. uno ve las cosas de lado, de perfil y siempre siente que hace falta más ojos y sentidos para verlo realmente, y cuando escucho la radio de mi difunta madre no entiendo por qué se escucha tan bien a faure. mi madre siempre renegaba cuando escuchaba hasta mas allá de la medianoche y apagaba toda la energía de casa para que no escuchase mas, ella era así, una constante amargura, un martillo vocal que resonaba sobre mi yunque mental. y ahora que sólo escucho esta radio vieja, sentado frente a mi pc me digo el porqué no está viva mi madre, o si de verdad es cierto que jamás mueren las personas que amamos u odiamos, porque puede ser que nunca haya aprendido lo que es el amor o el lado de su otra cara, no sé con certeza, pero ahora que no hay nadie en casa mas que yo y las cosas de mi madre me digo si algún día una persona recordará un poco como para saber que una vez existí, así como faure, como su sonata de chelo y piano... me gusta tanto amar, tanto como odiar, es como tomar un vaso de leche helada en invierno, me despierta, y hace de cualquier sentimiento una especie de fogata que ilumina el instante en que debo realizar la acción buena o mala, según sienta mi alma. mi madre siempre me gritaba para que ayude a los demás, y siempre lo hice hasta que ella dejó la casa para mudarse al cementerio, y dormir bajo tierra por la eternidad y aunque ella está dentro de esa boca terrenal, aún siento su presencia en cada momento en que camino por su casa, porque es su casa a pesar de que ella no tiene cuerpo pero sí tiene esa voz que resuena en mi alma cuando escucho las sonatas de faure pasada la media noche. ella vive, por cierto que vive, los muertos no pueden morir porque han dejado su carne, queda lo mejor o lo peor según como uno halla sido con la persona. en mi caso, quedó lo bueno y lo malo. me levanto y siento que el desayuno está listo. me siento y noto que no hay mas que cucarachas paseándose por mi plato del día anterior. debo ser un cochino, es verdad, pero eso me hace reaccionar y me pongo a limpiar toda la cocina hasta que queda brillante de limpia, y luego preparo el desayuno, aunque ya sea la tarde. desayuno y almuerzo al mismo tiempo, y siempre pongo su mantel, su plato con arroz y carapulca en su lado y espero a que se lo coma. me voy para que no la vea, me voy de la casa a pasear porque no trabajo ya que no puedo dejar la casa sola por mucho tiempo, eso me hizo prometer mi madre antes de que la metieran en su cajón negro para meterla luego en la boca de la tierra. por eso acostumbro a vagar como siempre, como siempre le gustó a mi madre que vagara, es decir, solo, sin amigos ni amigas, tan solo los perros o gatos, sólo ellos pueden hacerme compañía. la otra vez estaba sentado frente a una estatua de un poeta conocido en mi barrio, creo que se llamaba vallejo o vallejos, no recuerdo, pero allí estaba el hombre con la cara mas triste y solitaria del mundo, se parecía a mi cara, pero este tenía pelo, mucho pelo, y yo no, una que otra hebra blanca y nada mas... pero esa estatua me pareció que se movió, preguntándome si era poeta. le dije que no, pero que me gusta escribirle a mi mamá. y, te gusta decir algo a los muertos, preguntó. le dije que hablaba con mi madre pero ella nunca respondía, tan solo echaba una que otra cosa de la casa, como quebrar los platos o encender la cocina pero nada fuera de lo normal y que de vez en cuando le veía en mi espejo cuando me afeitaba, por eso es que usaba barba de años, ya que no me gusta ver a mi madre hecha calavera... es muy triste saber que en estos momentos su cuerpo está llena de gusanos y casi es un grumo de pelos y uñas sin cortar, ya que eso es lo que queda de un cuerpo. eso lo supe porque luego de años de estar muerta, una noche la destapé y vi sus ropas echa añicos y su cuerpo seco como la carapulca que tanto le gustaba comer, y vi esas uñas largas, y esos pelos que no terminaban de crecer, y eran blancos y negros, y su carita llena de carne seca... no la toqué pero tampoco la quise dejar así. cogí un pedazo de escobilla y con un pedazo de trapo y agua, lave el resto de su cuerpo, o de lo que quedaba de ella. la volví a cubrir y nunca mas he vuelto a destaparla. aunque siempre la voy a ver, es decir, a visitar la tierra en donde duermen sus restos. la estatua me miró con esos ojos negros y sin vida y se rió de mi. le pregunté por qué se burlaba de mí. lo que pasa es que estoy triste y tengo mucha hambre, la gente me recuerda pero sólo mis locas palabras escritas que no fueron mas que un pedo de mi inconciencia y de mis ganas de arañar lo que no puede ser escrito... a medida que me hablaba su rostro crecía. me dio temor y le dije que volvería otro día. cálmate, me dijo, no temas, es que, esta noche quiero que me cuentes tu vida, necesito que me hablen, que me hablen, que cuenten cosas tontas, locas, cualquier cosa.... me dio pena el vallejo, y le conté que vivía solo, que tenía cerca de ochenta años, que mi madre estaba muerta, que los perros deambulan por mi casa, que sólo salgo a medio día y que vivo de las rentas que me dejó mi madre, que tengo sueños extraños, y que me gusta escribir un poco en mi pc, y que nunca lo he leído. la estatua se rió, despacio, pero sonrió. adiós, le dije, pero este no dijo nada. volví a mi casa, ya era de noche. entré y vi el plato de mi madre servido, pero aún no lo probaba. lo hará algún día, pensé. me senté a escribir cuando sentí que alguien apagaba la energía de casa. mamá, pensé... me acosté y traté de dormir pero no pude, pensaba en todos los muertos que aún viven en el mundo de los que los aman; en las estatuas que aún desean ser hablados y escuchados... en muchas cosas mas pensaba cuando quedé dormido junto a uno de los perros que entraba a casa por uno de esos huecos que están por toda la casa de mi madre... espero que mañana sea otro día, o, otra vida, sí, eso espero, nada mas que eso espero, y espero que tenga otro día mas para escuchar a faure en la vieja radio de mi madre...



san isidro, julio del 2007

Texto agregado el 17-07-2007, y leído por 236 visitantes. (0 votos)


Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte! |
]