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Inicio / Cuenteros Locales / joeblisouto / podríamos amarnos tanto

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estaría mirando tus ojos, a cierta distancia... tras unos arbustos, congelándome de frío, pero, el claro de tu presencia, avivando el fuego de mi pasíon, emplazaría toda realidad inmortal... usarías esas medias oscuras que dejan ver tus largas y blancas piernas. ese vestido negro. esos ojos azules que alumbran como foco todo cuanto toca. ese andar tras un destino que converge en mis sueños... te amo tanto, pero no me atrevo a despertar de esta realidad... caminas hasta entrar a un café. te sientas. te miro tras el vidrio del café. entro y me siento un poco cerca. tu estás repasando el menú. yo te miro. tu pasas otra página y no te decides a pedir aún nada. te veo y noto que la curva de tus labios empieza a mostrar unos dientes blancos como la nieve. un mechón de tus dorados cabellos sale de su refugio, cayendo hasta la punta de tus labios rojos, manchados de carmín, cruzando el filo de esa nariz imposible. te miro y no tus ojos no se percatan, pero tu alma espera el contacto divino con su destino... ¿el mío?. ¿quién sabe?. veo que se acerca un mozo y tu le pides algo. puedo leer tus labios, sabes francés y pides "un le mue du concert dupre". no entiendo nada pero debe ser algo delicioso. sonríes y entregas la carta de platos. continúo mirándote tras mis ojos que están cubiertos por una iris, un ósculo y demás... no puedes verme, nadie puede ver mi propio ser. tu destino cruzándose con el tuyo. veo que un hombre muy alto se acerca a tu mesa. le miras con agradable sonrisa pero no le invitas a sentarse. me paro y doy unos pasos. el tipo es muy hermoso y mas alto que yo. escucho una discusión, hablan despacio pero son tirantes sus voces. me les acerco y miro los ojos de ella. ¿quién eres?, escucho hablar al tipo, es alto y fuerte. le miro como si aún no despertara de mi realidad, y le digo que no lo sé, pero lo estoy buscando. ambos se quedan quietos, desconcertados. me miran y el tipo se burla limpiamente ante ella de mí. ella me mira una eternidad que dura tres segundos. ambos siguen hablando, se paran y salen por la puerta. les sigo. suben a un auto precioso de color plateado. un chofer los esperaba. arranca el auto y les veo alejarse en plena lluvia... ruego a no sé quién que voltee un instante y me mire a través de mis ojos. el auto se detiene, y... el cuerpo de ella sale. corre, corre y no deja de correr, pero no viene hacia mí. va hacia otro lugar. el hombre alto sale del auto y se fija en el cuerpo de ella, luego me mira, y me grita: ¡síguela!. la veo subir unas escaleras y me siento a observarla, sentado en la entrada del café. siento que volverá, no sé cuando, pero lo hará. ella desparece, el auto también. el café cierra sus puertas. todo está silencio. me paro y busco una banca. me echo boca arriba y despierto a mis sueños, he tenido una realidad maravillosamente inesperada... cuando abro los ojos, el cuerpo de la joven mujer está a mi lado. me dice su nombre, me invita a tomar desayuno en su casa. le digo que no puedo, que tengo que hacer algo muy importante. ella se pone extraña y pregunta ¿para quién es eso, tan importante?. para mí, respondo. ella se ríe y su sonrisa es amigable. quiere ser mi amiga. le digo que no, que soy su destino pero que no es en este reino, es mas allá de este lugar. me mira extrañada y me dice si fumo porquerías. no, respondo, estoy loco, eso es todo, estoy loco por nuestro destino. ¿nuestro qué?. no le digo nada. me paro y sigo caminando hasta llegar a mi cuarto. no me he percatado que ella me sigue y que entra en mi cuarto. yo no le hago mucho caso. ella se echa en mi cama, se quita sus ropas, veo su cuerpo, hermoso, desnudo. abre sus piernas, abre su boca y mete sus dedos en su pubis. gime mucho, eso escucho. yo entro a mi cocina y me preparo un desayuno, otro para ella, para cuando termine. miro si aún sigue gimiendo pero veo que ya no está. ha dejado su saco. lo guardo por si vuelve a venir. lo huelo un poco antes de meterlo en un cajón. no lo meto. lo pongo al costado de mi cama. me echo a su lado y duermo con ese aroma que no deja sus ropas. sueño con ella y la escucho decir si estoy loco. le respondo que sí, que sí lo estoy... ella sonríe, yo no, yo sigo soñando mientras veo que su cuerpo se desvanece como el aroma de una olla llena d legumbres. sigo soñando y no deseo despertar nunca mas, pero el sonido de la puerta de mi cuarto, me despierta. me levanto y huelo la puerta, es ella... tomo su saco y se lo lanzo por la ventana para que ella no entre a mi cuarto nunca mas... pero, me quedo con un pedazo de su saco... lo huelo y continúo respirando en mis sueños.




san isidro, junio de 2007

Texto agregado el 24-06-2007, y leído por 132 visitantes. (1 voto)


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