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Inicio / Cuenteros Locales / joeblisouto / Terminos y Consecuencias

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Me senté frente al orador. En primera fila. No sé por qué entré en aquella sala, quizá fuera porque no tenía dónde diablos ir. Pero allí estaba junto a miles de personas que al igual a mí, miraban al orador que nos miraba con sus ojos color caramelo, vestido todo de negro y camisa blanca y corbata roja... En fin, elegante. Cuando comenzó hablar sentí como si todo estuviera congelado, tieso, de piedra y sólo él hablara, moviera, resonara y sintiera a un ser de asombrosa expresión... De pronto esbocé una sonrisa, no sé si de miedo ante lo desconocido o porque es mi natural respuesta ante lo fantástico. El tipo se detuvo, pues caminaba de un lado hacia otro, moviendo las manos, alargando el cuello, pisando con fuerza y calló. Me miró a los ojos y sentí que algo en mí empezaba a crecer. Un poder brotó como perfume de flor. Le miré a los ojos sin parpadear y me paré. Salí sonriendo y caminando de aquella sala atestada de gente. Mientras salía veía a hombres, mujeres, niños, niñas, ancianos, y todos estaban con los ojos hipnotizados, clavados en la imagen del orador. Ya saliendo por la entrada vi que hasta el elegante portero estaba con la cara pegada al vidrio de la puerta mirando y escuchando al hombre de traje negro. Están locos, pensé.

Ya en la calle, miré en cualquier dirección. Me fijé en el afiche de aquella sala y vi el rostro gigantesco del hombre de negro. Me acerqué hasta casi tocarle y le escupí sin saber el por qué. Luego, me asusté pues pareció que la imagen me observaba con rabia y molestia. Volví la mirada y me alejé del lugar, y no paré hasta llegar a mi casa.

Me di una ducha, prendí la televisión y quedé dormido, tal como un niño, o como un hombre que no sabe los términos y consecuencias que el mundo le ofrece de día y de noche. Dormí y sin querer, volví a encontrarme con el tipo vestido de negro, pero esta vez, el que hablaba era yo, y él no cesaba de reír y reír, y yo sentía que se burlaba de mí… Le miré a los ojos y le dije mis términos y consecuencias. Calló y se sentó en la primera fila de mi cuarto. Le vi y le dije muchas cosas y él escuchaba, palabra tras palabra, palabra tras palabras… Hasta que todo se hizo un silencio. En ese instante, callé.



San isidro, noviembre de 2006

Texto agregado el 21-11-2006, y leído por 148 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
2006-11-21 08:29:39 me gusta, 5 latidos
 
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