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Inicio / Cuenteros Locales / larsencito / Las tablas de Dios

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La memoria aún no había sido crucificada por los pedagogos y yo recitaba a mi tía la tabla del 7 con algún que otro arpegio arrastrado sobre todo al llegar al 7x 8. Después de las cuentas, venía la religión con su “Creo en Dios Padre, creador del cielo y de la tierra....” Y la Biblia con su Adán y con su Eva. Y mis infantiles preguntas de si después se casaron hermanos y hermanas. Porque yo otra solución no veía. Y su Noé. Y mis preguntas de si estaban todas la razas de perro en el arca. O sólo una pareja de perros. Y si sólo era una pareja que de qué raza era. Y mi tía me decía que decir esas cosas era pecado. Entonces volvíamos a la tabla del 7, donde decir que 7 x 9 eran 68 no era pecado, o si lo era al menos se obtenía la absolución inmediata con la colleja instantánea que siempre sobrevuela las cabezas de los niños que canturrean la tabla del siete.
Allí entendí que hablar de Dios era igual que hablar de un muerto. Siempre había que hablar bien de él. Y evitar preguntas incomodas y si la conversación vira a temas perturbadores se cambia de tema y punto. Sospechaba que esa era la actitud de los adultos cuando hablaban con un niño de temas controvertidos como el sexo. Y que cuando fuera mayor igual que la cigüeñita se convertiría en millones de renacuajos microscópicos y los reyes magos se transformaran en tus padres regalándote calcetines y colonias. No sé pensaba que a Dios también se metamorfoseara en algo más creíble o algo más serio.
Volví a la carga de adulto. Con mis preguntas atragantadas desde niño. Y otra vez las mismas caras de sorpresa. Las mismas respuestas evasoras. Y la misma sensación de que hablaban de un muerto.
Recuerdo que un día cansado de esos diálogos insípidos apreté las clavijas más de la cuenta. Hablábamos de la virginidad de virgen. Y fue entonces cuando por primera vez me espetaron lo de la Fe. Para alguien que discute en serio que le esgriman la Fe es como un portazo en las narices. La Fe significa vamos a repasar la tabla del siete. Yo creo que mi tía ya sospechaba que Dios estaba muerto, o por lo menos que andaba pachucho y eso sin leer a ningún filósofo alemán.

Texto agregado el 18-12-2005, y leído por 421 visitantes. (9 votos)


Lectores Opinan
2006-01-11 21:04:24 Que buen texto...me gustó...un beso eloisa
2006-01-09 14:55:08 ¿Qué Dios? ¿Cuál de los Dioses? ¿Por qué se habla en singular siendo que los ancestros de tantos de nosotros, que comían de estas tierras, eran politeístas, seguimos pensando que, en caso de haber razón de algún lado, la tiene el monoteísmo? rabdomancia
2006-01-06 13:24:44 Me gustaron tus recuerdos, la forma en que describes esa curiosidad infantil tan natural y que tantas veces es acallada aludiendo al pecado. Y la desilusión al encontrar cuando adulto las mismas puertas cerradas. Bueno, la diferencia es que cuando eres adulto tienes la posibilidad de buscar nuevos interlocutores. Mis saludos. loretopaz
2005-12-24 08:59:39 Curioso que yo también le recitaba las tablas a mi tía antes de la "crucificción de la memoria" (buena frase esa). Me gustaron las referencia a Nietzsche. Pero no le des más vueltas, que probablemente el nazareno ni siquiera existió... marBin
2005-12-20 22:45:25 Preguntas y más preguntas que arrinconan al que cree sin saber que es lo que cree.* jjj
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